Extorsionistas en Honduras apuntan a grandes empresas

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El sector privado en Honduras demanda que la policía tome acciones contra la extorsión, en respuesta a una serie de ataques agresivos de criminales que buscan pagos de empresas más grandes, aparentemente en un cambio de blancos de extorsión en el país.

El 26 de agosto, en Comayagüela asaltantes no identificados arrojaron una bomba Molotov a un edificio de propiedad de Camiones y Motores S.A. (Camosa), distribuidor de maquinaria agrícola, como tractores John Deere, informó El Heraldo.

El ataque siguió a otro perpetrado el 18 de agosto, cuando varios asaltantes tiraron las ventanas de un local de Camosa y dejaron una amenaza en la exigían pagos de extorsiones.

De acuerdo con La Tribuna, los dos ataques hacen parte de una serie de hechos ocurridos en los últimos meses en los cuales los extorsionistas ahora atacan a empresas más grandes y reconocidas en Honduras, productoras de artículos como pan, leche y café. El 29 y 30 de agosto, por ejemplo, quemaron en Tegucigalpa dos camiones de propiedad de un distribuidor de víveres, y los extorsionistas dejaron notas que exigían el pago del llamado “impuesto de guerra” o cuota extorsiva.

En respuesta, Armando Urtecho, director del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), ha pedido a las empresas que se abstengan de pagar extorsiones y que denuncien cualquier actividad criminal.

Urtecho también lamentó lo que consideró una falta de acción policial en la lucha contra la extorsión, y retó a las autoridades a ser más rigurosas en la aplicación de la ley. Notó que las grandes empresas de Honduras, con distribución nacional, ahora incurren en costos extra para protegerse de los criminales; algo que teme pueda desalentar la inversión en el país.

Análisis de InSight Crime

Honduras ha luchado por contener la extorsión, fenómeno en su mayor parte en manos de las pandillas y se estima que resulta en pérdidas económicas totales de US$200 millones por año (alrededor del 1 por ciento del producto interno bruto de Honduras).

Anteriormente, sin embargo, los blancos preferidos de los extorsionistas hondureños fueron las pequeñas y medianas empresas. Esto ha sido especialmente cierto para empresas del sector transportador, con cálculos previos que indican que los operadores de buses y taxis pagan más de US$27 millones en extorsiones al año. En lo corrido de 2016, casi 30 buses han sido quemados por los extorsionistas en Honduras, una forma de intimidación y retribución para quienes no pagan.

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Incidentes recientes, sin embargo, señalan que los extorsionistas se están haciendo más audaces y ambiciosos, y están pasando de atacar a pequeñas empresas y transportadoras a empresas bien establecidas, de mayor tamaño de alcance nacional. Aunque esto puede producir mayores ganancias a los criminales a corto plazo, puede también incrementar el escrutinio sobre el problema y desatar medidas enérgicas de las autoridades. 

Sin duda, pese a las críticas del COHEP, parece que las autoridades hondureñas están haciendo avances en la lucha contra el negocio de la extorsión, con más de 400 personas detenidas este año por extorsión a organizaciones transportadoras.

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