Fallo en Costa Rica podría abrir puerta al aleteo de tiburón

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Los conservacionistas de Costa Rica han reaccionado fuertemente a un fallo de una corte, el cual absuelve a una mujer acusada de “aleteo” de tiburón y ordena la indemnización del capitán de un barco relacionado con el caso, afirmando que el fallo efectivamente da legitimidad al comercio ilícito.

En un fallo emitido el 7 de abril, el juez Franklin Lara ordenó al gobierno de Costa Rica pagar a Su Hsien Feng más de US$ 6.600 por las 652 aletas confiscadas y destruidas en 2011, después de que el capitán atracara su barco en el puerto del Puntarenas, en el Pacífico, con 332 esqueletos de tiburones a bordo, informó Tico Times.

La sentencia también exoneró a la propietaria de la operación con nacionalidad taiwanesa y tica, Kathy Tseng, quien fue la primera persona en ser procesada ??por el llamado “espineo” de tiburón. Esta técnica consiste en dejar la aleta del tiburón unida a su espina dorsal, en lugar de arrancarla por completo y tirar el animal de vuelta al agua. Esta practica se aprovecha de una cláusula en la legislación costarricense que requiere que las aletas permanezcan “adheridas naturalmente ” a los cuerpos de los tiburones, informó Tico Times.

El juez dictaminó que la compañía de Tseng se había mantenido dentro de los límites de la ley, pues no descargaba o vendían el cargamento. En el momento de la incautación, Tseng afirmó que la carne había sido utilizado como carnada y para alimentar a la tripulación.

Análisis de InSight Crime

Según los conservacionistas, el fallo esencialmente permitirá a las cargas de aleta de tiburón atracar en los puertos de Costa Rica siempre y cuando las aletas no sean descargadas, haciendo prácticamente imposible que los pescadores atrapados “aleteando” en el mar sean procesados.

En Asia, las aletas de tiburón son un manjar que puede costar hasta US$ 700 cada kilo, lo que impulsa esta práctica tanto en Costa Rica como en otros países de Latinoamérica, como Perú. La indignación por la inhumana naturaleza de este comercio -que ve a los restos de los animales ser descartados- llevó a Costa Rica a prohibir el aleteo en 2012, pero los pescadores continúan explotando los vacíos legales, como se puede ver en este caso.

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Las ambigüedades legales sobre el espineo fueron destacadas por la insistencia de Tseng, afirmando que ella no hizo nada malo porque la carne sobrante fue utilizada en su totalidad. La postura del juez de que los envíos de aletas de tiburón sólo se convierten en ilegales una vez son descargadas, también arroja dudas sobre las operaciones de lucha contra el aleteo en el mar –como el gran cargamento de aletas confiscadas menos de una semana antes del fallo.

Si se mantiene, el fallo podría manchar la reputación de Costa Rica como centro de conservación y ecoturismo. Además de la crueldad de la práctica, el aleteo tiene claras implicaciones negativas sobre las poblaciones de tiburones: Tico Times informa que más del 90 por ciento de algunas especies han sido acabadas en los últimos 15 años.

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