Funcionarios corruptos de Paraguay permiten el contrabando hacia Brasil

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Una serie de redadas llaman la atención sobre la corrupción generalizada entre los funcionarios públicos de Paraguay, que les ha permitido a los contrabandistas operar impunemente a lo largo de la frontera con Brasil, sobre todo en la región del lago Itaipú y el río Paraná.

Los organismos de gobierno encargados de combatir el contrabando revelaron información sobre varias redadas en la zona del lago Itaipú y el río Paraná en diciembre pasado. Los operativos en el área de Salto del Guairá revelaron una red de puertos clandestinos usados para introducir ilegalmente estupefacientes, cigarrillos y bienes de contrabando a Brasil.

En total se confiscaron cinco millones de paquetes de cigarrillos y 30 grandes lanchas, 10 botes, 10 grandes camiones y otros nueve vehículos. Una investigación realizada por el diario Última Hora reveló que por lo menos 261 puertos clandestinos llevan años funcionando en la zona.

Durante las redadas de 2017, múltiples funcionarios oficiales se vieron implicados en el esquema de tráfico. Se halló a varios agentes de marina trabajando en los puertos ilegales, uno de los cuales se encontraba a solo 100 metros de la base naval de Puerto Tigre en Paraguay. El jefe de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA) admitió que 27 agentes de su organismo resultaron implicados en las operaciones ilegales.

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En uno de los operativos también se incautó un cuaderno, en el que se detallaban pagos a funcionarios corruptos de la Secretaría Nacional Antinarcóticos, la Fiscalía General, la Policía Nacional y la Marina Paraguaya, según informó Última Hora.

Análisis de InSight Crime

La corrupción rampante ha sido esencial para convertir la zona del lago Itaipú y el río Paraná en lo que puede ser la mayor entrada de contrabando a Brasil. El solo número de puertos que hay en el área, su proximidad a una base naval y la implicación directa de personal militar demuestran que los contrabandistas y sus aliados operan con impunidad casi total.

Los puertos están ubicados en la zona de triple frontera, compartida por Argentina, Brasil y Paraguay, una región donde el tráfico es común. La geografía de las vías fluviales en donde estaban ubicados los puertos también plantea desafíos para las autoridades. El lago Itaipú tiene una ribera de 1.350 kilómetros, y el estrecho río Paraná se extiende hasta 180 kilómetros en la frontera entre Brasil y Paraguay, lo que permite un sinnúmero de cruces sin vigilancia entre los dos países.

La misma topografía de la región la hace ideal para operaciones de contrabando, y la susceptibilidad de los funcionarios públicos locales a la corrupción no ha hecho más que aumentar la reputación de la región como refugio criminal.

En agosto último, las autoridades desarticularon una red de tráfico de marihuana que involucraba a exagentes de policía, soldados, fiscales y funcionarios de aduana.

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Iniciativas como las redadas realizadas en diciembre pasado no han logrado dar golpes efectivos contra los actores criminales en el área. En febrero, las autoridades paraguayas demolieron muchos de los puertos, pero imágenes satelitales tomadas el mes siguiente no mostraron señales de una verdadera reducción de las operaciones de contrabando. 

Y aunque la Marina paraguaya negó su participación en las operaciones de contrabando, a comienzos de este mes reasignó 70 por ciento de su personal en la zona.

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