Grupo criminal de Honduras usó desastre natural para lavar dinero

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Un poderoso grupo narcotraficante de Honduras presuntamente usó un desastre natural para blanquear dinero, una muestra de hasta dónde están dispuestos a llegar los grupos del crimen organizado para maximizar sus ingresos.

El grupo criminal hondureño conocido como Los “Cachiros” usó presuntamente la devastación causada por la tormenta tropical Agatha, que se extendió por Centroamérica en mayo de 2010, para blanquear un estimado de US$6,4 millones, informó La Tribuna.

Se dice que la organización criminal creó varias empresas que fueron contratadas por el gobierno para llevar a cabo 28 importantes proyectos de infraestructura tras la tormenta. Las autoridades creen que los proyectos fueron supervisados por empresas que estaban controladas por Los Cachiros o no existían.

El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) de Honduras señaló que una de las empresas estatales implicadas en el esquema ilegal era la compañía eléctrica (Empresa Hondureña de Energía Eléctrica – ENEE), que supuestamente pagó precios inflados a una firma vinculada a Los Cachiros. Delegados de la ENEE, sin embargo, han rechazado las acusaciones, diciendo que no tenían conocimiento de los nexos entre la organización criminal y las empresas contratadas para ejecutar los proyectos.

Análisis de InSight Crime

Aprovecharse de un desastre natural para lavar dinero muestra hasta qué punto los grupos del crimen organizado están dispuestos a llegar para incrementar sus ganancias. Sin duda el lavado de dinero en proyectos de infraestructura a gran escala no es una estrategia nueva para el crimen organizado de la región. Lo que debe señalarse, sin embargo, es la rapidez con la que Los Cachiros parecen haber captado la oportunidad luego del siniestro.

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El hecho de que el grupo criminal pudiera aprovechar de manera tan fácil y rápida el repentino aumento de financiamiento gubernamental para las labores de socorro no solo revela el ingenio criminal de Los Cachiros, también la debilidad de las instituciones hondureñas, y la indiferencia de muchos funcionarios frente al daño que la corrupción genera en el país.

La corrupción ha tenido consecuencias funestas en Honduras, antes y después del huracán de 2010. Un informe de 2013 sobre la corrupción en el sector de salud del país mostró que de la empresa estatal proveedora de fármacos se perdieron medicamentos avaluados en millones de dólares, los que probablemente se vendieron en el mercado negro, con el consecuente riesgo para las vidas de un número incalculado de hondureños.

Otro informe divulgado en junio de 2016 mostró que los casos de corrupción en Honduras rara vez conducen a procesos judiciales para funcionarios de alto rango, lo que pone en la picota pública la inefectividad y excesiva burocracia del sistema, que permite a los funcionarios corruptos accionar con relativa impunidad.

Entre 2008 y 2015 la Fiscalía General recibió 3.471 denuncias de corrupción, de las cuales solo 283 comparecieron a juicio. Aún más problemático es que la mayoría de esos casos terminaron en sentencias alternativas, mediante las cuales no se pagó tiempo de cárcel, hubo poca o ninguna restitución y se dio al culpable la oportunidad de volver al servicio público con sus antecedentes judiciales limpios.

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