El jefe antidrogas de Paraguay ha señalado que el grupo guerrillero EPP ha pasado de gravar la producción a producir su propia marihuana, pero la mano de obra y los recursos limitados con los que cuenta el grupo restringen toda posible participación directa a gran escala en el comercio de la droga.
En entrevista con EFE, Luis Rojas -jefe de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) de Paraguay- afirmó que el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) había pasado de cobrar un "impuesto revolucionario" a las drogas, y de ofrecer servicios de seguridad, a administrar sus propios centros de producción.
Como prueba de esta afirmación, Rojas citó los indicios de que el EPP ahora ha establecido campamentos cerca de los centros de producción de marihuana, fotos de guerrilleros del EPP en plantaciones de la droga, y un video en el que se muestra al grupo mientras prepara la tierra en una zona boscosa.
En una carta presuntamente escrita por el EPP que se hizo publica esta semana, los guerrilleros negaron su participación en el tráfico de drogas, señalando que las denuncias del gobierno no son más que un intento de manchar la reputación del grupo.
Análisis de InSight Crime
Dado que se cree que el EPP sólo cuenta con alrededor de 30 combatientes, y los indicios de que unos 13 de ellos recientemente se separaron para formar un grupo disidente, parece poco probable que los guerrilleros actualmente cuenten con la mano de obra y los recursos necesarios para involucrarse directamente en el comercio de la droga. Según los informes, actualmente el grupo también tiene dos víctimas secuestradas, un drenaje adicional a sus limitados recursos.
Además, algunos grupos criminales brasileños, como el Comando Vermelho (CV) y el Primer Comando Capital (PCC), desempeñan un papel significativo en el comercio de drogas en Paraguay, por lo que es probable que el EPP considere el riesgo que implicaría ir en contra de estas poderosas organizaciones criminales antes de hacerlo.
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Cuando InSight Crime habló con Luis Rojas en agosto, el director de la SENAD afirmó que no había pruebas contundentes de la participación directa del EPP en el tráfico de drogas, y que lo más probable era que el grupo estuviera cobrando "impuestos" al cultivo de la marihuana. Por lo que es posible que Rojas esté buscando aprovecharse de la información sobre lo que podría ser la única participación de la guerrilla en la producción de marihuana para impulsar el presupuesto de la SENAD.
Sin embargo, ha habido indicios de que el EPP podría haber aumentado su participación en el tráfico de drogas. Además de las pruebas citadas por Rojas, las autoridades sospechan que el EPP podría estar relacionado con la incautación de un alijo de 1,7 toneladas de cocaína en el departamento de Concepción -donde el grupo opera- en agosto de este año.
También es bien sabido que el EPP tiene estrechos vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo guerrillero que siguió la trayectoria que Rojas indicó que el EPP podría estar siguiendo. Las FARC pasaron de cobrar "impuestos" a la producción de drogas -conocido como "gramaje"- a jugar un papel más directo en el comercio de drogas ilegales, incluso administrando sus propios laboratorios de cocaína y rutas de exportación de drogas.