¿Hasta dónde llega la relación criminal México-Colombia?

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Una serie de arrestos de presuntos narcotraficantes Mexicanos en Colombia ha revivido la polémica sobre el establecmimiento de carteles extranjeros en el país sudamericano. Sin embargo, su incidencia parece no salir de la categoría de “relaciones de negocios”.

El 12 de Abril, autoridades en Bogotá detuvieron a alias “Rafa”, un presunto emisario de Ismael Zambada García, alias “El Mayo,” líder del poderoso Cartel de Sinaloa.

Según las autoridades, Rafa actuaba de emisario del grupo mexicano. Conectaba a estos con narcotaficantes en Colombia para la compra de cocaína que sería enviada a México y a Estados Unidos.

A tan solo a una semana de distancia, Martín Beltrán Delgadillo, alias “Richard,” fue capturado y extraditado a Panamá tras ser descubierto como el enlace entre el Cartel de Sinaloa y la disidencia del Frente 30 de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ubicados en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca.

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Unos meses antes, en Octubre de 2018, las autoridades colombianas arrestaron a Bernabé Millán Rascón, miembro del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Bogotá. La Policía Antinarcóticos dijo que Millán Rascón estaba negociando con narcotraficantes de los departamentos de Cauca y Nariño.

Millán Rascón, quien tenía una circular roja de Interpol para delitos de narcotráfico, ya había ingresado a Colombia en varias oportunidades.

Las autoridades en Colombia también han reportado la presencia de narcotraficantes mexicanos en, al menos, 10 departamentos.

Análisis de InSight Crime

La relación entre grupos criminales de Colombia y México es de larga data. Sin embargo, los cambios en las dinámicas criminales en ambos países están generando una transformación en estos lazos.

A pesar de que la fiscalía general de Colombia, señaló en enero de 2018 que habían detectado la presencia de narcotraficantes de México en al menos 10 departamentos del país, sus operaciones parecen enfocarse en aspectos prácticos de la compra y el transporte de drogas.

Los mexicanos no tienen un bando definido ni ejercen un control territorial en Colombia.

Su presencia se limita a un rol de emisarios. Estos negociadores o emisarios no tienen un mando dentro la estructura que representan. Ejecutan transacciones en Colombia para la compra de cocaína o para supervisar el envío de esta, reforzando la seguridad del cargamento.

Estos emisarios, como parte de los carteles, buscan maximizar las ganancias de la organización, por eso realizan el viaje hasta el sur del continente.

Como negociadores, prefieren comprar un kilo de cocaína en las costas colombianas a US$3.000 y garantizar el transporte y la seguridad concertando directamente con los grupos criminales en Colombia. Esto aumenta las posibilidades de que el producto llegue sano y salvo hasta México.

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Estos emisarios también parecen ser buenos estrategas. Parecen poder adaptarse a las nuevas dinámicas criminales, particularmente en el escenario post-FARC.

Su poderío económico les permite tener un amplio margen de acción en el país, al tiempo que negocian con el mejor postor sin necesidad de involucrarse directamente en las disputas internas que puedan surgir entre grupos locales.

En recientes trabajos de campo, el equipo de InSight Crime conoció información de la presencia de emisarios mexicanos al sur de Bolívar, alejados del pacífico colombiano, hasta entonces su teatro principal de operaciones.

Esta presencia expone un cambio en su accionar: están lejos de los puntos de salida, pero cerca de grandes extensiones de cultivos. Se están movilizándo hacia los círculos de producción y transformación, cortando los intermediarios.

Allí estarían encargados de las mismas tareas: compra de droga y supervisión de la pureza del producto, así como de las condiciones de transporte para llegar hasta el Caribe colombiano.

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