Hijo del presidente de Surinam se declara culpable de tráfico de drogas y terrorismo

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El hijo del presidente de Surinam, quien se desempeñó como jefe de la unidad antiterrorista del país, se declaró culpable de cargos por tráfico de drogas, tráfico de armas, y terrorismo, y es la evidencia más reciente sobre la profunda corrupción que existe en el gobierno de Surinam.

El 29 de agosto, Dino Bouterse admitió ofrecer asistencia a los agentes de Estados Unidos que se hicieron pasar por miembros del grupo militante libanés Hezbolá, quienes deseaban establecer operaciones en Surinam, informó Al Jazeera.

Durante una audiencia en la corte federal, Bouterse declaró que había dado un pasaporte falso de Surinam a una persona que creía que era un operario de Hezbolá. Según la acusación (pdf), Bouterse acordó ayudar a los supuestos terroristas de Hezbolá a obtener identidades falsas y a proporcionar armas al grupo, como misiles tierra-aire, para lanzar ataques contra Estados Unidos y los Países Bajos, a cambio de un pago inicial de US$2 millones.

Bouterse también se declaró culpable de cargos de armas y conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, informó Bloomberg. La acusación afirma que Bouterse dijo a dos agentes encubiertos de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), que se hacían pasar por representantes de una organización narcotraficante mexicana, que podía ayudarles a traficar drogas y a obtener armas en Surinam.

Análisis de InSight Crime

Dino Bouterse fue arrestado en Panamá en agosto de 2013 por cargos de tráfico de drogas y de armas, y en un principio se declaró inocente en una corte federal de Estados Unidos. Sin embargo, cuando los fiscales estadounidenses agregaron los cargos de terrorismo, Bouterse aceptó establecer un acuerdo con la fiscalía.

Su padre, el presidente Desi Bouterse, también ha sido implicado en numerosas actividades criminales y fue condenado in absentia por tráfico de drogas por un tribunal holandés en 2000. Actualmente es buscado por narcotráfico en Francia, y el año pasado la DEA declaró que tenía una “fuerte evidencia” de que Desi Bouterse tenía vínculos con el narcotraficante convicto guyanés Shaheed “Roger” Khan. El presidente también ha sido implicado en una red criminal que intercambiaba armas por cocaína con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

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Además de confirmar la participación de la familia Bouterse en el tráfico de drogas, el caso actual es un recordatorio de las preocupaciones de Estados Unidos sobre los militantes islámicos que operan en Latinoamérica. Aparte de la detención de un iraní-estadounidense en 2011, acusado de intentar contratar a un asesino a sueldo de los Zetas para asesinar al embajador saudí en Estados Unidos -una trama que muy probablemente no implicó la colaboración efectiva de los Zetas- no han sido corroboradas las afirmaciones acerca de miembros de grupos armados islámicos operando en Latinoamérica.

Recientes investigaciones de InSight Crime en Ciudad del Este, Paraguay, parte de la región de la Triple Frontera cerca de las fronteras con Argentina y Brasil, no encontraron evidencia de una conexión de Hezbolá con los empresarios libaneses que operan allí, a pesar de las acusaciones de que Hezbolá recibe importantes fondos procedentes de la zona.

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