Implicaciones de las crecientes deportaciones de México

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Estadísticas sugieren que México deporta actualmente más migrantes centroamericanos que Estados Unidos, un cambio que genera varias implicaciones para las dinámicas criminales regionales.

Según a un informe realizado en septiembre (pdf) por el Migration Policy Institute (MPI), México deportó a por lo menos 107.814 migrantes centroamericanos durante el año pasado (cerca de 2.000 por semana), lo que supera en gran medida a los 70.448 deportados por Estados Unidos durante el mismo periodo.

En medio del incremento de los controles migratorios realizados por México, las capturas de centroamericanos efectuadas por Estados Unidos en 2015 han caído por más de la mitad en comparación al mismo periodo en 2014. Por el contrario en México, se espera que las capturas se incrementen en un 70 por ciento durante este año, encontró MPI.

Las estadísticas de la Dirección General de Migración de Guatemala indican una tendencia similar. De enero a septiembre del 2015, un total de 120.000 guatemaltecos, salvadoreños y hondureños fueron deportados vía terrestre desde México a Guatemala (la cual recibe los migrantes deportados desde México debido a su frontera compartida). Esta cifra es mayor comparada con los casi 80.000 deportados durante el mismo periodo de tiempo en 2014.

“La situación real es que ahora la deportación masiva viene de México, no de Estados Unidos”, le manifestó a El Universal Valdete Wilemann, directora del Centro de Atención del Migrante Retornado, de Honduras.

Las detenciones de migrantes centroamericanos en México empezaron a incrementarse luego de la implementación del Plan Frontera Sur en agosto de 2014, en el cual los funcionarios intensificaron el control migratorio a lo largo de la frontera con Guatemala.

Análisis de InSight Crime

Un control migratorio más estricto en México tiene varias implicaciones.

En primera instancia, se evidencia un impacto en las redes de tráfico humano mexicanas y en el precio que los migrantes pagan para contratar a un traficante —comúnmente llamado “coyote”— para guiarlos a Estados Unidos. Un viaje más complicado generará probablemente el cobro de tarifas más altas por los coyotes, lo que podría convertir el tráfico humano en una actividad mucho más lucrativa y quizás más tentadora para que grupos criminales profundicen su involucramiento en el negocio.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre tráfico humano

Adicionalmente, las grandes cantidades de migrantes que México está deportando generan preocupaciones sobre la protección a los derechos humanos. En concreto, el procesamiento de tantos migrantes genera dudas sobre si las autoridades mexicanas consideran el estatus de los migrantes caso por caso, y si califican o no para la condición de asilados o refugiados.

Estas revelaciones sobre la realidad de una política mexicana de inmigración más estricta puede que no hagan mucho por disuadir a los centroamericanos de realizar la travesía hacia el norte. En cambio, simplemente cambiará el lugar donde los migrantes son detenidos, y no ayudarán a combatir la violencia rampante y la actividad pandillera por la que muchos centroamericanos deciden huir.

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