Indígenas y tierras tribales en Honduras son fuertemente golpeados por el comercio de drogas

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedIn

Informes recientes han identificado a los grupos indígenas de Honduras como unos de los más afectados por la expansión de las operaciones de tráfico de drogas, ilustrando los efectos debilitantes de la migración criminal y la débil aplicación de la ley sobre una de las poblaciones más vulnerables de la región.

Los grupos traficantes de drogas en Honduras se están apoderando de las tierras tribales y despejándolas para construir pistas de aterrizaje clandestinas para vuelos de drogas, quitando a los indígenas el acceso a las zonas utilizadas para la obtención de alimentos y el mantenimiento de un estilo de vida tradicional, informó Al Jazeera.

Los líderes tribales entrevistados por Al Jazeera dijeron que había al menos 39 pistas de aterrizaje operativas en sus tierras, algunas de las cuales reciben entre dos y tres vuelos a la semana.

Según el informe de prensa, la presencia de grupos de traficantes de drogas también ha llevado a un aumento en la deforestación perpetrada por ganaderos, productores de aceite de palma y madereros en zonas que antes eran protegidas por las tribus locales, incluyendo las reservas naturales.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles de Honduras

Es un fenómeno regional. Un estudio publicado en la revista Science en enero encontró que el narcotráfico había acelerado la deforestación en algunas zonas de Centroamérica, donde los “puntos calientes” de deforestación corresponden a centros de tránsito de drogas en varias regiones, incluyendo el oriente de Honduras.

La Reserva de biosfera de Río Plátano, en el oriente de Honduras -hogar de tres grupos indígenas diferentes- se ha visto especialmente afectada por el narcotráfico. En 2011, el organismo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) ubicó la zona en la Lista del patrimonio mundial en peligro, debido a la tala, la pesca, y la ocupación de tierras por los traficantes que operan en la zona.

Análisis de InSight Crime

Hay muchas razones por las cuales estas áreas son atractivas para los traficantes. En primer lugar, son remotas. Hay pocas carreteras que conducen a la Costa de Mosquitos, el área a lo largo de la costa Atlántica de Nicaragua y Honduras cubierta en el informe de Al Jazeera. La mayor parte del tráfico se mueve a través de una serie de ríos a lo largo de la costa. La lejanía de la zona también ha contribuido al aumento de los vuelos de drogas procedentes de Suramérica.

En segundo lugar, los grupos indígenas han establecido sus comunidades en zonas rurales con poca presencia del Estado, y además desconfían de las autoridades. Por todas estas razones, las posibilidades de que estos grupos se quejen con la policía o el ejército son pocas.

En tercer lugar, las enérgicas medidas de seguridad en México han llevado a un aumento en el tráfico de drogas a través de Centroamérica, con los países del Triángulo Norte -Honduras, Guatemala y El Salvador- particularmente afectados por el crimen organizado y la violencia.

En cuarto lugar, Honduras, como país, es muy inestable y corrupto, y tiene instituciones muy débiles. La inestabilidad política que generó el golpe militar de 2009 que derrocó al presidente Manuel Zelaya exacerbó esta situación, debilitando todavía más una presencia estatal de por sí débil.

Honduras es el país más violento del mundo fuera de una zona de guerra; las Naciones Unidas reportan una tasa de homicidios en 2012 de 90,4 por cada 100.000 habitantes, y el país tiene una significativa presencia de organizaciones de tráfico de drogas. Se estima que entre 140 y 300 toneladas de cocaína son transportadas cada año por el territorio hondureño.

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedIn