Informe del Departamento de Estado destaca la incidencia de la corrupción en Latinoamérica

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El Informe Anual de Derechos Humanos del Departamento de Estado de Estados Unidos destaca cómo la corrupción, profundamente arraigada en Latinoamérica e impulsada por el crimen organizado, ha comprometido gravemente las instituciones estatales en la región.

El informe sobre Prácticas de Derechos Humanos de 2014 enfatiza en la incidencia que tiene la corrupción en la mayoría de países de Latinoamérica, pero en particular en los países en los que el crimen organizado tiene una fuerte presencia, como México, Guatemala y Colombia.

En México, la corrupción varía desde el pago de sobornos menores a las fuerzas de seguridad a gran escala, hasta sofisticadas redes de corrupción, incluyendo el patrocinio ilegal de políticos, señala el informe. Las fuerzas de seguridad locales son particularmente vulnerables a la infiltración del crimen organizado, con muchos de sus funcionarios participando activamente en narcotráfico, secuestro y extorsión.

Según el Departamento de Estado, en Guatemala la corrupción crónica se extiende a través de sus instituciones administrativas, judiciales y de seguridad. Sólo en 2103, varios funcionarios de alto nivel del gobierno fueron procesados ??por fraude, lavado de dinero y malversación de fondos.

En Colombia, la corrupción de políticos, militares y funcionarios del gobierno está estrechamente relacionada con el comercio ilegal de drogas que se ha establecido firmemente en el país. De los 2.941 casos de corrupción que están siendo actualmente investigados o juzgados por la Fiscalía General, existen varios casos de alto perfil incluyendo a exsenadores y al exalcalde de Bogotá.

El informe también señala cómo el gobierno de Venezuela presuntamente ha utilizado su sistema judicial para perseguir falsamente a los opositores políticos, al tiempo que protege a sus propios funcionarios. También señala cómo en El Salvador, Nicaragua, Perú y Honduras se ha visto a la corrupción afligir sus sistemas judiciales, en gran parte debido a la implementación inadecuada de leyes anticorrupción.

Análisis de InSight Crime

Funcionarios corruptos, que van desde agentes de la policía local, que permiten el paso de un cargamento de droga, hasta políticos de alto rango que ofrecen protección del sistema judicial, son de gran valor para cualquier organización criminal. En todos los países señalados por el Departamento de Estado, el crimen organizado ha penetrado profundamente las instituciones del Estado, lo que socava gravemente su credibilidad y resulta en una pérdida generalizada de la confianza en la autoridad del Estado por parte de los civiles.

En muchas lugares, como en Colombia, la gente ha dejado de reportar incluso los delitos graves, tales como las desapariciones y desplazamientos. Además de no tener fe en la capacidad de los investigadores para poner fin a la protección con la que gozan los criminales y hacer justicia, a menudo las personas creen firmemente que los funcionarios corruptos dejan a los criminales saber quién está dando información sobre ellos.

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En México, donde el 90 por ciento de los civiles creen que sus policías son corruptos, según el Departamento de Estado, este colapso de fe en el Estado ha dado lugar a la propagación de las autodefensas y al rápido crecimiento de ellas.

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