Informe destaca los niveles de la censura de prensa en Latinoamérica

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Los periodistas en Latinoamérica son regularmente blanco de amenazas, hostigamientos y asesinatos, según un informe anual de Reporteros sin Fronteras, que plantea interrogantes sobre cómo la libertad de prensa —o la falta de ella— se puede ver obstaculizada por el crimen organizado.

Según el listado, los cinco peores países para la libertad de prensa en Latinoamérica son Cuba, México, Venezuela, Honduras y Colombia. México tuvo una calificación peor que la de Birmania, donde hay una estricta dictadura militar, mientras que Cuba sigue teniendo peores condiciones que las de Arabia Saudita, un país con un ambiente periodístico notoriamente estricto.

Si bien en algunos países de Latinoamérica como Cuba, Venezuela y Ecuador, la libertad de prensa está limitada principalmente por la censura del gobierno, en otros esto sucede debido al crimen organizado. Los periodistas que intentan revelar la colusión entre los gobiernos y los grupos criminales de México, Colombia, Guatemala y Honduras son a menudo el blanco de ataques que quedan en la impunidad, lo que lleva a la autocensura, según el informe. La situación se ve agravada por los débiles e inutilizados mecanismos para proteger a los periodistas en los países donde los gobiernos no censuran abiertamente la prensa, como se destaca en un informe reciente de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA por sus iniciales en inglés).

Análisis de InSight Crime

México y Colombia sobresalen cuando se analiza el efecto del crimen organizado en la prensa. Ochenta y un periodistas en México y 56 en Colombia fueron asesinados entre enero de 2000 y septiembre de 2014 (la infografía a continuación sólo muestra los asesinatos en los que el motivo pudo ser comprobado), los dos países más mortíferos para los periodistas en Latinoamérica.

Mexico Press Freedom Infographic

Frecuentemente los periodistas locales y los ciudadanos periodistas son los que están en mayor riesgo, ya que cuentan con una protección mínima y operan en zonas en las que están expuestos a la actividad criminal o la corrupción oficial.

En un notorio caso en México, una mujer que presentaba reportes para un servicio de información al ciudadano fue secuestrada y asesinada en octubre de 2014, después de lo cual los perpetradores publicaron imágenes de su cuerpo en su cuenta de Twitter con la frase “cierren sus cuentas”. La misma red ya había sido blanco de amenazas el año anterior, cuando un grupo criminal ofreció US$45.000 por información sobre el administrador del servicio de información al ciudadano.

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En agosto de 2014, el periodista colombiano Luis Carlos Cervantes fue asesinado apenas semanas después de que la protección que le proporcionaba el gobierno le fuera retirada. Cervantes ya había recibido amenazas anteriormente por sus reportajes sobre la corrupción en la región donde estaba trabajando.

 

Colombia Press Freedom Inforgraphic

En Colombia, los grupos de derecha sucesores de los paramilitares, como Las Águilas Negras, amenazan frecuentemente a los periodistas. Durante un período de cuatro días en diciembre de 2014, Las Águilas Negras emitieron amenazas contra 14 periodistas, en las que exigían que se retiraran de las ciudades en las que ellos operaban. En agosto de 2014, el mismo grupo le dijo al fotógrafo independiente y activista de derechos indígenas Juan Pablo Gutiérrez que tenía “sólo unas pocas horas de vida”, lo que, según Reporteros sin Fronteras, lo obligó a huir de su casa.

 

 

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