Informe documenta rol de Guerrero como capital de la amapola en México

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Un reciente informe sobre la amapola en el estado de Guerrero, en México, pone sobre la mesa los beneficios económicos y las repercusiones violentas que el cultivo de la planta —necesario para la producción de heroína— genera a las comunidades campesinas locales.

Citando a un militar anónimo, el diario mexicano Excelsior informó que por lo menos 1.287 comunidades del estado de Guerrero dependen económicamente del cultivo de la amapola.

“Es la base de su economía. Los grupos delictivos llegan a las comunidades […] y les piden a los lugareños que siembren amapola o marihuana”, informó la fuente militar, y añadió “les ofrecen comprarles toda la producción y, como garantía, les dan un adelanto en efectivo; incluso les dan cursos de cómo cultivar y cosechar el producto”.

En México, el estado Guerrero es el mayor cultivador de amapola, planta de la que se obtiene la “goma de opio”, ingrediente base para la elaboración de heroína.

Los sembrados se concentran en la accidentada y aislada región de la Sierra. El general que dirige el ejército en el estado de Guerrero, Alejandro Saavedra Hernández, declaró a Excelsior que en 2015 se destruyeron 83.000 plantaciones de amapola, más que los 55.000 plantíos de 2014.

Cada hectárea de amapola produce unos ocho kilos de goma de opio, que a su vez rinde un kilo de heroína. Un kilo de goma de opio se cotiza hasta en US$1.700, mientras que un kilogramo de heroína refinada puede ganar casi US$87.000, calcula Excelsior.

Según la fuente militar anónima del Excelsior, los cultivos de amapola pueden cosecharse tres veces al año, lo que reporta a las comunidades de la Sierra, en Guerrero, unos US$23 millones por cosecha, o US$69 millones anuales.

Sin embargo, pese a las ventajas económicas que tiene el cultivo de amapola sobre los tradicionales, también es un precursor de violencia para Guerrero. Como lo observa Excelsior, los grupos criminales que buscan controlar las rutas de tráfico y las comunidades donde se siembra el producto se ven envueltas muchas veces en el conflicto.

En marzo, el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, causó revuelo al proponer que se regulara el cultivo de amapola con fines médicos y científicos, con el fin de reducir la violencia.

Análisis de InSight Crime

La categoría de Guerrero como epicentro de la amapola en México es resultado de varios factores.

Para empezar, la fragilidad del estado de derecho y una ausencia estatal casi total en las regiones alejadas del estado las convierten en territorio ideal para la siembra de amapola. Y, dada la dificultad de transportar los productos agrícolas tradicionales a los mercados debido al mal estado de las carreteras, los grupos criminales que ofrecen a las comunidades la compra directa de la goma de opio constituyen una opción conveniente y atractiva en términos económicos para los campesinos.

Más aún, los grupos criminales de México han estado presionando para que se produzca amapola con el fin de aprovechar la creciente epidemia en Estados Unidos por el consumo de heroína, que puede contrarrestar la pérdida de ingresos por la marihuana, como resultado de su legalización en varios estados del país del Norte.

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La producción de amapola en Guerrero, sin embargo, ha sido uno de los factores que ha llevado al estado a convertirse en uno de los más violentos de México, por la batalla por el control entre organizaciones criminales rivales.

Esa violencia relacionada con las drogas ha sido un punto focal importante para políticos a favor de la reforma, como el gobernador Astudillo, que buscan llevar el debate sobre la política de drogas de su actual énfasis en la prohibición a uno más orientado a los derechos humanos.

Sin duda, la propuesta de Astudillo de legalizar la producción de amapola prefiguró los comentarios hechos por el presidente de México Enrique Peña Nieto en Nueva York este 19 de abril durante la sesión especial de la ONU sobre drogas, conocida como UNGASS.

Llamando la atención sobre el alto costo en vidas humanas que ha pagado México en la lucha contra los narcotraficantes, Peña Nieto pidió pasar de la “guerra antidrogas”, que tiene varias décadas de antigüedad, a una prevención y regulación efectiva de los narcóticos. Con ese fin, Peña Nieto hizo eco a la propuesta de Astudillo sobre la amapola, diciendo que México se dirigiría a la legalización del uso médico y científico de la marihuana.

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