Investigación sobre robo de órganos pone en duda los recientes escándalos latinoamericanos

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Una investigación sobre el tráfico de órganos ha provocado que expertos refuten la viabilidad del robo de órganos, aunque esto no descarta la posibilidad de la participación del crimen organizado latinoamericano en el tráfico.

Según el informe de BBC Mundo, aunque el tráfico ilegal de órganos es una realidad innegable en todo el mundo, el concepto de criminales secuestrando personas para extraer sus órganos es extremadamente improbable.

En declaraciones a la BBC, Alicia Elena Pérez, una investigadora mexicana especializada en el tráfico de órganos, dijo que no ha encontrado un solo caso comprobado ni ha consultado cirujanos de trasplante que piensen que esto sea posible. Según Pérez, los informes anteriores no fueron más que “escándalos mediáticos” que no pudieron ser verificados.

Sin embargo, el informe sí afirmó que Costa Rica se había convertido en un “país anfitrión de turismo de transplantes”, facilitado por una red de agencias de viajes, hoteles y profesionales de la salud.

Según la investigación, los riñones representan hasta el 75 por ciento de los órganos traficados de forma ilegal en todo el mundo, con entre 15.000 y 20.000 órganos trasplantados ilegalmente cada año.

Análisis de InSight Crime

El firme rechazo por parte de los profesionales consultados sobre la posibilidad del robo de órganos, parece questionar las historias sangrientas que han surgido por fuera de Latinoamérica en los últimos años.

En marzo, el grupo criminal mexicano de los Caballeros Templarios fue acusado de participar en el tráfico de órganos, con detalles espeluznantes emergiendo en la prensa internacional, tanto sobre adultos como de niños que estaban siendo secuestrados con el objetivo de removerles partes del cuerpo y revenderlas en el mercado negro.

Entretanto, a mediados de 2013, una investigación sobre bebés robados y adopciones ilegales en Guatemala involucraba afirmaciones de que a algunos se les removían los órganos.

Sin embargo, aunque el robo de órganos podría ser extremadamente difícil, en términos logísticos, la posibilidad de que el crimen organizado se beneficie del tráfico sigue siendo real. Como lo demostró una investigación realizada en Costa Rica en 2013 sobre el tráfico de órganos, el comercio es transnacional, altamente lucrativo y dirigido por extensas redes. Así que incluso si los grupos criminales convencionales no están involucrados, el comercio exige un alto grado de organización criminal.

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Además, como se ha demostrado por un caso de alto perfil en Europa del Este, los que participan en el tráfico ilegal de órganos pueden ser las mismas redes responsables de traficar drogas y de armas.

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