Investigaciones revelan vínculos entre criminales y el ejército por tráfico de armas en Colombia

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La Fiscalía de Colombia ordenó la captura de un oficial del ejército de alto rango, acusado de dirigir una red que vendía armas militares al grupo narcoparamilitar los Urabeños, lo que destaca una recurrente fuente de armas que tienen los grupos armados en la región.

El coronel (r) Robinson González del Río encabezaba un grupo de cuatro miembros activos de las fuerzas armadas, cuatro miembros jubilados, dos policías, y varios ciudadanos particulares que adquirieron armas de fuego, municiones y explosivos para la principal organización criminal de Colombia, según la Fiscalía General de la Nación.

La red suministraba partes de armas provenientes de las provisiones militares a lo largo del país, entregándolas a los Urabeños en transporte militar para evitar la detección. Expertos en armas dentro de la red ensamblaban las armas, e incluso fabricaban las piezas que faltan.

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Las sospechas recayeron sobre González del Río, a raíz de la reciente publicación de grabaciones de altos oficiales militares discutiendo actos de corrupción, en las que se hizo referencia a la venta de municiones. González del Río ya había sido arrestado por diferentes cargos relacionados con ejecuciones extrajudiciales, y actualmente se encuentra en prisión en Bogotá.

Hasta el momento han sido emitidas ordenes de captura para 13 militares activos y retirados, pero los investigadores creen que el número de personas que participan en la red puede ser mucho mayor, informó Semana.

Análisis de InSight Crime

Mientras que los fiscales colombianos se centran en González del Río, sus homólogos en El Salvador ofrecieron un recordatorio de que este caso está lejos de ser único, al tomar medidas similares contra Elmer Espinoza Hércules, un mayor del ejército acusado de robar armas de guerra y venderlas a narcotraficantes en Guatemala y México.

Estos casos son solo los más recientes de una larga serie de incidentes que demuestran cómo las fuerzas de seguridad son una fuente importante de armas para los grupos armados, con los militares de la región, incluyendo a los de Perú, Argentina y México, todos habiendo estado implicados en el tráfico de armas en los últimos años.

En Colombia, el hecho de que González del Río haya estado suministrando armas a los Urabeños es un reflejo de la época en que los militares proporcionaban un apoyo logístico importante a los predecesores paramilitares del grupo, las Autodefensa Unidas de Colombia (AUC), y es un recordatorio de que los lazos, entre los militares y los grupos sucesores de los paramilitares, persisten en la actualidad.

Sin embargo, cuando se trata de tráfico de armas, las facciones corruptas del ejército colombiano ya han demostrado en el pasado que fácilmente pueden cruzar la brecha ideológica, e incluso han vendido armas a sus enemigos, los grupos guerrilleros de izquierda.

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