Arrestan a contrabandistas iraníes de oro y platino en Chocó, Colombia

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Las autoridades colombianas capturaron a dos iraníes acusados de dirigir operaciones de minería ilegal en el departamento de Chocó y de la exportación ilegal de más de US$50 millones en oro y platino a Canadá y Estados Unidos.

Hassan Jalali Bidgoli y Amir Mohit Kermani fueron identificados en una investigación de inteligencia por la policía, que reveló que eran responsables de actividades de minería ilegal en los ríos de Quito y San Juan. Al momento de su captura, presentaron documentos de ciudadanía estadounidense.

Los residentes locales del municipio del Medio San Juan fueron reclutados para extraer los minerales, y a varios de ellos los nombraron ejecutivos en una empresa de papel llamada Dragados San Miguel S.A.S.

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Esa era apenas una de las varias empresas de cartón que usaba la red de contrabandistas de oro. Otra conocida como Vencol aparecía bajo la dirección de un venezolano, Moisés Ortiz Martínez, quien era el encargado de “legalizar” el oro obtenido en Colombia, además de otras propiedades de minería ilegal en Bolivia.

Posteriormente, se exportaban los minerales a Canadá y Estados Unidos, bajo el nombre de otra firma con sede en Medellín, de nombre C.I. Tala Legal Trading. Las ganancias de esas exportaciones se enviaban a “bandas criminales en Libia y Estados Unidos”, que no han sido identificadas, según El Tiempo.

La policía colombiana informó que la banda pagaba vacunas a Los Urabeños, también conocidos como Clan del Golfo, para que se les permitiera operar en la región.

Aunque las capturas se efectuaron en Chocó, el grupo operaba en toda Colombia. Las autoridades han emitido un total de 16 órdenes de captura, algunas de ellas para otros integrantes en los departamentos de Valle del Cauca, Cauca, Cundinamarca y Antioquía. El grupo también tenía presencia en Bolivia.

Análisis de InSight Crime

La minería ilegal de oro reviste gran atractivo para extranjeros que vienen a Colombia en búsqueda de sus lucrativas ganancias. No sorprende encontrar esta red en Chocó, pues el departamento representó 39 por ciento de las operaciones de minería ilegal en Colombia en 2017.

Si bien el narcotráfico es la actividad ilícita donde más se detiene a foráneos, el oro también ha atraído a criminales internacionales por las ganancias que puede llegar a generar y la facilidad con la que se blanquea. Mientras que un kilogramo de cocaína colombiana llega a valer alrededor de US$40.000 una vez llega a Europa o Estados Unidos, en Colombia un kilogramo de oro puede valer US$42.000 en el mercado legal.

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Lo que llama la atención de estas capturas es la participación de los iraníes. Es mucho más común encontrar capos foráneos de origen brasileño en el negocio de la minería ilegal. Estos se ven atraídos a Colombia por la mayor flexibilidad de las leyes colombianas frente al endurecimiento de las normas en su país de origen, de acuerdo con autoridades colombianas.

Si bien, hoy en día los brasileños se cuentan entre los capos extranjeros más comunes en la minería ilegal en Colombia, hasta ahora no se había visto mucho la participación de venezolanos a los altos niveles, sino como obreros en las minas, por no hablar de individuos de origen iraní.

Aparte de la mano de obra, la minería ilegal demanda el uso de maquinaria pesada, que causa daños medioambientales irreparables, como se denunció en los casos de los ríos Quito y San Juan.

Organizaciones criminales, como los Urabeños y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), también se benefician de la industria en general, sacando su tajada por medio de servicios de protección, o impuestos para la entrada de las dragas.

* Este artículo se redactó con la ayuda del Observatorio Colombiano del Crimen Organizado, de InSight Crime.

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