Fosas comunes en El Salvador ejercen presión sobre la tregua de pandillas

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Las autoridades en El Salvador han recuperado 19 cadáveres de fosas clandestinas, agregando peso a los temores de que la caída en el número de asesinatos, tras la tregua de pandillas del país, se debió en parte a que los criminales escondían los cuerpos de las víctimas con más cuidado.

Los restos fueron encontrados enterrados en una propiedad cerca del municipio de Colón, en las afueras de la capital, San Salvador, informó La Prensa Gráfica. Las investigaciones indican que puede haber al menos otros 25 cuerpos en más fosas en la misma zona.

Según La Prensa Gráfica, las fosas se han atribuido a la pandilla de Barrio 18, una de las dos principales pandillas callejeras de El Salvador, que entró en una tregua con su rival, la Mara Salvatrucha (MS13), en marzo de 2012.

Otros cuerpos fueron exhumados cerca a Colón en mayo, incluyendo los restos de un oficial de policía. Según las estadísticas del Instituto de Medicina Legal, 97 cuerpos fueron recuperados de fosas clandestinas, entre agosto de 2012 y agosto de 2013 -15 de ellas en Colón.

Análisis de InSight Crime

Hubo un gran optimismo por la tregua tras la drástica caída en la tasa de homicidios de El Salvador, el año después de que las dos pandillas entraran en el pacto. Sin embargo, un aparente aumento en el número de desapariciones llevó a los críticos a argumentar que los asesinatos de hecho no habían bajado tan drásticamente como parecía, sino que sólo estaban siendo mejor escondidos. Según las estadísticas policiales publicadas a principios de este año, se produjo un aumento significativo, tanto en las desapariciones como en los descubrimientos de fosas clandestinas, después del inicio de la tregua.

VER TAMBIÉN: Tregua entre pandillas en El Salvador: aspectos positivos y negativos

Pese a que las cifras sobre las desapariciones en El Salvador son problemáticas, la exhumación de decenas de cadáveres de fosas poco profundas indica que la violencia de las pandillas ha continuado a buen ritmo. Esto se ha visto agravado por el constante aumento en la tasa de homicidios durante el segundo año de la tregua -noviembre fue el mes más violento de 2013 y hubo 54 asesinatos durante la primera semana de diciembre.

A esto se suma un aumento en la extorsión, los asesinatos en supuestas “zonas de paz”, la falta de fondos federales para los esquemas de prevención de la violencia y las luchas políticas internas sobre el valor de la tregua, lo que hace muy difícil ver cómo esta iniciativa va a poder  sobrevivir.

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