Licor ilegal se cobra cientos de vidas en Latinoamérica

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El decomiso de ron adulterado enviado a Honduras desde Europa es apenas el último ejemplo de la explosión de la demanda latinoamericana de licores de contrabando y destilación ilegal, impulsada en parte por los límites a las ventas de licor legal durante la pandemia del coronavirus.

Desde el brote de la pandemia, los gobiernos han implementado una serie de leyes secas temporales y restricciones a la venta legal de alcohol con el fin de desalentar las reuniones sociales y las fiestas.

Sin embargo, esos límites dieron a los contrabandistas una oportunidad óptima para ampliar sus operaciones y abastecer a un creciente número de consumidores. Mientras tanto en otros países, comerciantes y grupos dedicados a la fabricación de bebidas destiladas informalmente, quienes por largo tiempo han contrabandeado bebidas alcohólicas entre fronteras, se han adaptado a los desafíos planteados por el coronavirus.

A continuación, InSight Crime analiza seis países en los que el contrabando de alcohol ilegal ha crecido durante la pandemia.

Honduras

En las últimas semanas, Honduras ha tenido un aluvión de muertes ligadas directamente al consumo de guaro adulterado, junto con un decomiso muy atípico de ron falsificado proveniente de Europa, que indica que el tráfico de licor clandestino en el país ha tenido un rápido crecimiento durante la pandemia.

El mes pasado, al menos 15 personas murieron después de beber licor adulterado en el departamento de Cortés, según la Secretaría de Salud. El 31 de octubre, El Heraldo informó que las muertes por intoxicación con alcohol en el país habían subido a 23.

Las autoridades están siguiendo la pista de las ventas de licor casero en la zona, y el gobierno abrió su propia investigación. Los casos anteriores indican que ese tipo de operaciones pueden estar funcionando a un nivel muy localizado y en una escala relativamente baja.

Entretanto, Juan José Vides, director de aduanas declaró recientemente a varios medios informativos que las autoridades incautaron 6.000 botellas de ron ilegal llegadas de Europa.

Costa Rica

A comienzos de este año, varias zonas de Costa Rica operaban bajo leyes secas muy estrictas, implementadas para combatir la propagación del coronavirus. El mercado negro de licor respondió con presteza a esos cambios.

Mucha parte del licor ilícito que se consume en Costa Rica generalmente se contrabandea por tierra desde Panamá, donde los impuestos sobre las bebidas alcohólicas son sustancialmente más bajos.

Con frecuencia, los grupos que trabajan a pequeña escala que trafican con contrabando abastecen de alternativas extranjeras a las bebidas alcohólicas sujetas a altos gravámenes en Costa Rica, y buscan reclutar o sobornar a funcionarios públicos en su operación. Esas actividades han continuado en medio de la pandemia del coronavirus.

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En septiembre, la Fiscalía General anunció la desarticulación de una red de grandes tentáculos que se dedicaba a introducir licor de contrabando al país desde Panamá, en una serie de 12 operativos, que dejaron 31 capturas. Se reveló que el grupo había reclutado a 20 agentes de policía para ayudarlos a eludir los controles fronterizos.

Un informe de la Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (TRACIT) publicado a comienzos de este año sugería que las autoridades costarricenses debían aumentar sus controles en “puntos ciegos” y cuestionar con mayor severidad las compras inusualmente grandes de licor en esas zonas.

Sin embargo, las mayores dificultades para el desplazamiento en medio del coronavirus parecen haber llevado a algunos grupos a centrarse más en las operaciones de contrabando localizadas, y se ha usado el letal metanol para diluir el licor.

En octubre, Costa Rica presentó aproximadamente 30 muertes asociadas al consumo de bebidas presuntamente adulteradas, según la Secretaría de Salud del país. Esto siguió al anuncio de 19 muertes ligadas a la intoxicación con alcohol en julio.

México

El mercado negro de licores ha experimentado una expansión importante en México durante la pandemia y en medio de los límites asociados a las ventas legales, que han puesto al país como uno de los más afectados en términos de muertes ligadas al consumo de alcohol de destilación casera en los últimos meses.

Citando datos recientes de la Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC), El País informó que entre mayo y julio murieron más de 200 personas en 11 estados mexicanos por sospechas de intoxicación etílica, en el pico de la ola inicial de la pandemia.

Las autoridades incautaron 7.000 botellas de licor ilegal en una bodega clandestina en Morelos, México, en junio

InSight Crime informó cómo la legislación restrictiva a la venta lícita de licor había avivado el ya gran mercado negro del país para esos productos.

En 2018, Euromonitor International reveló que aproximadamente 42,5 por ciento de las ventas totales de alcohol en México procedían de fuentes ilegales, lo que convierte al país en el mayor mercado de licor ilícito de Latinoamérica por volumen.

A comienzos de este año, los estados de JaliscoPuebla, Michoacán y Yucatán denunciaron numerosos incidentes fatales ligados al consumo de bebidas presumiblemente adulteradas en medio de las restricciones al comercio legal.

En respuesta, las autoridades han intentado impedir las operaciones ilícitas, en particular con el decomiso de 7.000 botellas de whisky clandestino y el arresto de cuatro personas en una bodega de Morelos el pasado junio.

Esteban Giudici, consejero de políticas para TRACIT declaró a EFE que hacía décadas no se registraban intoxicaciones de esta magnitud en México.

República Dominicana

Antes de la pandemia, República Dominicana ya tenía un mercado negro bien establecido para el licor, lo que se ha asociado con muertes de turistas en años anteriores.

Un informe de Euromonitor International reveló que en 2018 casi una tercera parte del alcohol consumido en República Dominicana provenía de fuentes clandestinas.

El 24 de junio, el Ministerio de Salud Pública del país confirmó que más de 200 personas habían muerto desde inicios de abril después de haber consumido bebidas presumiblemente adulteradas. En abril, solo poco más de un mes después de que se confirmaran los primeros casos de coronavirus en el territorio dominicano, EFE informó que más de 30 personas habían muerto por intoxicación con alcohol en el transcurso de una semana.

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El ministerio de salud vinculó esas muertes directamente con un mercado negro ya pujante de alcohol destilado ilegalmente.

Aunque el licor adulterado ha sido consumido tradicionalmente por residentes pobres de la capital y quienes viven cerca de su frontera con Haití debido a los precios minoristas comparativamente más bajos de esas bebidas, algunas de las personas que se intoxicaron con el clerén contaminado en abril y mayo al parecer creían que prevendría el coronavirus.

Panamá

Aunque Panamá no parece haber visto un crecimiento muy pronunciado en su mercado negro de licor durante la pandemia, las operaciones localizadas han seguido facilitando el tráfico de licor de contrabando a Costa Rica.

En julio, autoridades panameñas decomisaron poco menos de 20 botellas llenas de licor ilícito en Colón, Panamá.

Panamá implementó una de las leyes secas más rigurosas de la región para combatir la propagación del coronavirus, con la prohibición total de las ventas de alcohol desde finales de marzo hasta mayo y aún hubo restricciones adicionales vigentes hasta junio.

Giudici declaró a EFE que cuando se hicieron imposibles las ventas legales al público, despegó la producción de bebidas artesanales falsificadas.

Tras la derogación de las restricciones, el mercado negro del país para el alcohol sigue creciendo.

Perú

En Perú se mantiene un “estado de emergencia” para impedir la propagación del coronavirus. Se mantienen restricciones localizadas a la venta de alcohol y el mercado negro del licor sigue aprovechando esos límites.

El mes pasado, RPP Noticias informó que las autoridades habían decomisado 150 cajas llenas de botellas de ron y vodka de un camión en el municipio de Tumbes, de conformidad con un decreto de la alcaldía mediante el que se prohíbe la venta de dichas bebidas durante el estado de emergencia del país, que está previsto para mantenerse al menos hasta el 30 de noviembre.

Los informes indican que las cajas eran distribuidas de manera ilícita por la Cartavio Rum Company —licorera registrada legalmente que opera en Perú— al momento de la interceptación.

Aunque las empresas legales, desde los productores de licor hasta los supermercados, han intentado eludir las restricciones localizadas a las ventas de alcohol, los contrabandistas de Perú han estado aprovechando la pandemia y los límites asociados a las ventas al público.

En junio, la Policía Nacional de Perú anunció el decomiso de tambores industriales que contenían más de 1.500 litros de alcohol junto con casi 500 botellas de bebidas presumiblemente adulteradas en el distrito de Huachipa, Lima. Este es apenas un ejemplo de las amplias operaciones localizadas de envasado ilegal que han prosperando en el estado de emergencia del país.

Como en República Dominicana, en Perú otros comerciantes ilícitos se han beneficiado de la idea de que ciertas bebidas alcohólicas “previenen” el coronavirus.

En abril, las autoridades anunciaron que por lo menos 16 personas murieron en la ciudad de Lircay, después de haber consumido bebidas presumiblemente adulteradas. Posteriormente EFE informó que las muertes relacionadas habían aumentado a 21, y agregó que esas intoxicaciones ocurrieron bajo el pretexto de que el consumo de licor podría defender contra el coronavirus.

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