Mafias de usureros en auge en Cali, Colombia

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Las mafias de los microcréditos florecen en la ciudad de Cali, Colombia, atizan la violencia y fomentan los homicidios, mientras las autoridades luchan por hallar una solución. 

Los prestamistas ilegales en la ciudad de Cali, al suroccidente de Colombia, han  surgido como mafias plenas, con sofisticadas estructuras organizacionales y tácticas de coerción violentas que incluyen el uso de  estructuras de “agentes” armados para el cobro de pequeños préstamos a intereses hasta del 40 por ciento, informó El País. Las redes de usura se conocen localmente como operaciones “gota a gota”.

Los préstamos en cuestión no requieren comprobación del crédito ni conllevan un papeleo mayor a la firma de un acuerdo de pago. La mayoría de los préstamos están en un rango de US$30 a US$150, con un techo de US$300. Electrodomésticos grandes son la forma de prenda más común. Los estimativos indican que hay por lo menos 28 de esas operaciones en Cali, con una base de clientes combinada de unas 50.000 personas.

Un exagente de una de dichas operaciones declaró a El País que sus jefes podían obtener más de US$40.000 en ganancias mensuales, aun después de pagar a una plantilla de 15 cobradores.

Fuentes de la división de investigaciones penales de la Policía Nacional de Colombia (PNC) señalan que mucha parte del dinero que circula en esas redes de préstamos puede tener su origen en el crimen organizado, específicamente en operaciones de narcotráfico.

El jefe de la PNC en Cali, Nelson Ramírez, dice que el número de personas muertas por problemas con prestamistas ilegales va en aumento. Las autoridades calculan que alrededor del 10 por ciento de los homicidios en la ciudad tienen que ver con operaciones de préstamos ilegales.

Análisis de InSight Crime

Los préstamos ilegales de usura en Colombia no son un fenómeno nuevo, pero el mayor tamaño y la sofisticación de las operaciones “gota a gota” en Cali parece ser una preocupación creciente para la policía local y los fiscales.

A finales de enero, el alcalde de Cali, Maurice Armitage, anunció una nueva iniciativa para contener y cerrar esas operaciones.

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Tanto en casa como en el exterior, desde Brasil hasta Honduras, los préstamos a usura de representantes del crimen organizado en Colombia se han convertido en un método preferido para poner en uso las ganancias del negocio ilegal de la droga.

Pese a las altísimas tasas de interés que cobran y de la violencia asociada a sus operaciones, los usureros colombianos están llenando un vacío real de servicios financieros formales para los pobres, quienes muchas veces no tienen más opción cuando enfrentan adversidades económicas.

Como declaró una fuente a El País, “La gente necesita plata. Ellos les resuelven el problema. Es una mafia que sigue creciendo”. 

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