México captura ‘mano derecha’ de líder de Cartel de Jalisco

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México capturó al presunto segundo al mando del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), un golpe importante contra la organización criminal y a la vez una victoria en seguridad que tanto necesita el presidente Enrique Peña Nieto.

El 18 de noviembre, el comisionado de la Policía Federal de México Enrique Galindo anunció que sus agentes capturaron a Iván Cazarín Molina, también conocido como Víctor Hugo Delgado Rentería, y a tres más en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, según El Espectador.

La prensa local describió a Cazarín Molina como “la mano derecha” del jefe del CJNG Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.

Cazarín Molina presuntamente dirigió una célula del CJNG dedicada a la distribución de drogas, la extorsión, el robo de combustible y el homicidio. Su territorio incluía las zona central y occidental del estado de Jalisco, así como partes del estado de Veracruz, al oriente del país. Galindo aseguró que Cazarín Molina tenía la capital de Jalisco, Guadalajara, como base de operaciones, y allí lavaba el dinero obtenido de sus actividades ilícitas.

Los agentes federales sorprendieron a Cazarín Molina y a sus asociados cuando bebían licor y jugaban fútbol en la calle. Aunque estaban armados, los sospechosos fueron capturados sin incidentes. Además de nueve pistolas, los agentes hallaron un paquete de cocaína, añadió Galindo.

La captura de Cazarín Molina cumple un objetivo importante de la iniciativa federal de seguridad “Operación Jalisco“, lanzada en mayo. Su arresto fue el resultado de seis meses de trabajo de campo e inteligencia, destacó Galindo.

Análisis de InSight Crime

Para el Cartel de Jalisco, la captura de Cazarín Molina puede representar un golpe estratégico. Con el supuesto control de una gran expansión territorial y su evidente importancia para las operaciones de la organización criminal, es previsible que la ausencia de Cazarín Molina tenga un impacto perjudicial en las actividades del CJNG.

Más aún, las fuerzas de seguridad mexicanas deben estar congratulándose por la captura. En 2015, el CJNG ha tenido un ascenso meteórico en el panorama criminal de México. (Según un reciente informe de la DEA y una investigación conjunta de Animal Político y El Daily Post, el único rival para la expansión del CNJG es ahora el Cartel de Sinaloa). Este ascenso ha estado salpicado de movimientos osados y agresivos, como una emboscada a la policía estatal y el derribo de un helicóptero del ejército —acción en la que se sospecha que participó Cazarín Molina—  y que les valieron la ira de las fuerzas de seguridad de México. Sin duda, poco después del lanzamiento de la Operación Jalisco —iniciativa diseñada específicamente para desmontar al CJNG— las fuerzas de seguridad abatieron a 42 presuntos miembros del CJNG en un rancho, una de las confrontaciones más letales de la guerra contra la droga en los últimos años.

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El arresto de Cazarín Molina también es un logro en seguridad oportuno para el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, cuyo bajo índice de aprobación ha registrado un nuevo récord. En gran parte, esta impopularidad se deriva de las recientes debacles de la seguridad, como la fuga de prisión del líder del cartel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, y la investigación mal manejada por el gobierno sobre la desaparición de los 43 estudiantes manifestantes.

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