México es catalogado como el país más peligroso para los sacerdotes

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Un informe ha condenado a México por ser uno de los países más peligrosos del mundo para los sacerdotes católicos, justo cuando el país se preparaba para recibir una muy anticipada visita del papa Francisco.

El viernes 12 de febrero, el papa Francisco inició una visita de seis días por México, donde, desde 1990, han sido asesinados 52 sacerdotes, según un reciente informe del Centro Católico Multimedial (CCM). De estas muertes, 40 ocurrieron apenas en los últimos diez años. Los otros doce sacerdotes fueron muertos entre 1990 y 2006.

Los crímenes contra los ministros se dispararon durante la administración del expresidente Felipe Calderón (2006-2012), con la muerte de 25 curas durante su ejercicio. (Vea la tabla de CCM abajo) En la primera mitad del periodo de seis años del actual presidente Enrique Peña Nieto, el índice de homicidios contra los sacerdotes aumentó más, con 15 asesinados y por lo menos dos desaparecidos.

El porcentaje de sacerdotes víctimas de secuestro o tortura también creció, con un salto de 100 por ciento durante los tres primeros años de la administración Peña Nieto, en comparación con el mismo periodo de Calderón. Recientemente, en noviembre de 2015, el padre Erasto Pliego de Jesús fue secuestrado en Nopalucán, Puebla. Días después se halló su cuerpo a un lado de una carretera con señales de tortura.

Además de Ciudad de México, los estados con el mayor número de casos de ministros asesinados son Guerrero, Chihuahua y Michoacán.

Análisis de InSight Crime

Aunque es difícil señalar una causa exacta que explique el mayor número de víctimas sacerdotes en México, la repentina subida de los homicidios de curas durante la era Calderón está correlacionada con el masivo incremento de la cifra de víctimas mortales en México durante el alta de violencia por drogas en el país, cuando hubo decenas de miles de víctimas mortales.

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Sin embargo, los eclesiásticos que predican mensajes de justicia social y paz pueden convertirse en blancos directos en comunidades donde prevalecen las organizaciones criminales. Omar Sotelo, sacerdote del CCM, que sigue la pista a la violencia, dijo al PRI que el rol activista que realizan algunos ministros los pone en la línea de fuego. “Están defendiendo a los migrantes, se oponen al narcotráfico”, dice. “Y los sacerdotes muchas veces saben quiénes son los criminales, pues los vieron crecer en los pueblos. Eventualmente, algunos criminales pueden considerarlos una amenaza” (Escuche la historia del PRI abajo).

Además, Sotelo dijo que, aunque los capos de los carteles más viejos se identifican como católicos, una nueva generación de asociaciones del crimen y células disidentes se han “deshumanizado tanto que le apuntan a casi todo”, según Fusión. Por ejemplo, en 2014, el cura Gregorio López se pronunció contra los Guerreros Unidos, y poco después fue asesinado. No cabe duda de que los estados con mayores frecuencias de homicidios de sacerdotes, como Guerrero y Michoacán, son las zonas que han tenido una nueva ola de nuevos grupos criminales advenedizos en años recientes, incluyendo a los Guerreros Unidos y a los Caballeros Templarios. 

En una serie de entrevistas con Notimex, el papa Francisco dijo que quiere ser “un instrumento de la paz en México” e instó a los ciudadanos a “luchar todos los días contra la corrupción, contra el tráfico, contra la guerra, contra la división, contra el crimen organizado, contra el tráfico humano”.

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