México cerrará célebre prisión famosa por narcofiestas y fuga de ‘El Chapo’

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Una prisión federal que albergó a algunos de los capos más poderosos de México cerrará, marcando así el fin de una instalación que fue testigo desde fugas de alto perfil hasta ostentosas fiestas animadas con narcocorridos.

El 28 de septiembre, las autoridades de México anunciaron el cierre el cierre del Centro Federal de Readaptación Social número 2 en el estado de Jalisco, oeste del país, más conocido como la prisión de Puente Grande. Al mismo tiempo, se informó que los internos que allí se encuentran serán transferidos a otras instalaciones.

También se reubicarán en otros lugares del país los guardias y funcionarios que trabajan en el centro penitenciario, añadió el comunicado.

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El secretario de seguridad Alfonso Durazo aclaró posteriormente que se ordenó el cierre porque la prisión era “autogobernada” por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG)”.

En mayo pasado ese centro fue el escenario de una trifulca que dejó un saldo de ocho muertos y ocho personas más heridas, según las autoridades del estado. Luego del suceso, los funcionarios penitenciarios decomisaron dos armas de fuego y un dispositivo explosivo, pero no dijeron cómo habrían ingresado las armas a la instalación.

Un año antes, en agosto de 2019, el capo del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) Heleno Madrigal Virrueta, alias “El 20”, fue hallado muerto en su celda. Las autoridades reportaron el deceso como un suicidio, pero otras figuras del crimen organizado recluidas allí han muerto en extrañas circunstancias.

Análisis de InSight Crime

Puente Grande tenía mala fama por albergar a grandes capos de los carteles de México, pero pasará a la historia por la fuga del capo del Cartel de Sinaloa Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”.

La crema y nata de los capos de México estuvo tras las rejas en Puente Grande, incluyendo el jefe del Cartel de Guadalajara Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero y el líder de la Organización Beltrán Leyva (BLO) Alfredo Beltrán Leyva, alias “El Mochomo”.

Pero fue El Chapo quien compró su salida de la prisión de máxima seguridad. En enero de 2001, salió de su celda con seguridad electrónica, tras lo cual alguien lo sacó en un camión de lavandería. Otro oriundo de Sinaloa, Dámaso López Núñez, quien era vicedirector de la prisión en ese tiempo, lo ayudó a escapar y eventualmente se convirtió en narcotraficante por mérito propio, con el alias de “El Licenciado”.

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En Puente Grande, los guardias cedieron el control a los internos de alto perfil. En 2017, en un video de una fiesta ofrecida por el agente del CJNG José Luis Gutiérrez Valencia, alias “Don Chelo”, aparecía él rodeado de guardaespaldas mientras otros presos bailaban y bebían a su lado. Los Buchones de Culiacán, un grupo musical famoso por sus narcocorridos, incluso tocaba canciones en las que se elogiaba al jefe del CJNG durante la celebración.

“Aquí el que manda soy yo”, decía Don Chelo, dejando en evidencia la falta de control oficial en ese centro.

La clausura de Puente Grande puede ser un desarrollo positivo dado su historial anárquico. Pero el grado de corrupción en el sistema penitenciario en México y los diversos vacíos legales a los que aún pueden recurrir quienes tengan los medios implican que la máxima seguridad rara vez cobije a los criminales más notorios de México.

*Este artículo se actualizó el 2 de octubre para incluir las declaraciones del secretario de seguridad Alfonso Durazo.

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