La minería ilegal de oro se expande a nuevas regiones de Perú

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Las dragas artesanales encontradas en varios ríos del departamento de Loreto, en el norte de Perú, son muestra de la posible expansión de la minería de oro ilegal y otras actividades criminales a nuevas zonas del país.

En el marco de un operativo realizado en las cuencas del río Nanay y Napo, en el departamento amazónico de Loreto, el 3 de Octubre, las autoridades identificaron y destruyeron cuatro dragas utilizadas para la extracción ilegal de oro, según reportó El Comercio.

Según las autoridades, en la zona del Alto Nanay, se estaban llevando a cabo actividades de minería ilegal, presuntamente utilizando mano de obra infantil. En la zona se encontraron dos embarcaciones de madera, adaptadas artesanalmente como dragas, y otros equipos necesarios para extraer el valioso metal.

De manera paralela, pobladores cercanos al río Napo denunciaron la presencia de personas desconocidas operando dragas ilegales en el río donde las autoridades destruyeron otros dos botes precarios.

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Las investigaciones preliminares realizadas por el Ministerio Público indican que es probable que las personas que cometieron los crímenes contra el medio ambiente en Loreto vengan originalmente del departamento de Madre de Dios al sureste del país.

Las autoridades ambientales de Loreto han redoblado sus esfuerzos en la persecución de embarcaciones acondicionadas para la minería debido al impacto ambiental de esta actividad ilegal, de acuerdo a La República. El mercurio, que se utiliza para la extracción del oro, pone en riesgo la salud de la población local porque contamina las fuentes de agua que abastecen a las comunidades aledañas y a los habitantes de la ciudad más importante de la región, Iquitos.

A pesar de sus esfuerzos, las autoridades locales afirman que su labor se ve dificultada por las limitaciones financieras y logísticas que implica recorrer grandes distancias hasta las zonas afectadas.

Análisis de InSight Crime

El crimen organizado en Perú está experimentando una reorganización geográfica, con nuevas regiones cobrando una mayor importancia para las dinámicas criminales del país. Actividades ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal están propagándose desde sus enclaves territoriales tradicionales hacia otros lugares estratégicos como el Amazonas y las fronteras con Brasil y Bolivia.

Históricamente, la mayor parte de las actividades de minería de oro ilegal en Perú se han concentrado en el departamento de Madre de Dios, una región remota ubicada en las profundidades de la selva amazónica al sureste del país. Sin embargo, esta actividad ilegal se ha incrementado en otras regiones como Loreto, ubicada mucho más al norte.

Desde abril de este año los habitantes del lugar han denunciado la llegada de embarcaciones convertidas en dragas móviles, conocidas en la zona como “pequedragas”, para realizar actividades de minería ilegal. Las autoridades sospechan que se trata de mineros provenientes de Madre de Dios que podrían estar llegando con el conocimiento criminal necesario para la fabricación de la maquinaria artesanal e incentivados en expandir sus operaciones en otros lugares donde no existan tantos controles por parte de las fuerzas de seguridad del Estado.

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Estos hechos refuerzan la idea de que Loreto es uno de los lugares que está cobrando una mayor importancia estratégica para el crimen organizado del país. Este departamento resulta particularmente atractivo para el desarrollo de varias actividades criminales por ser un territorio remoto y selvático que permite evadir fácilmente el control de las autoridades. Además, cuenta con importantes vías fluviales que funcionan como autopistas clandestinas para transportar cargamentos de droga desde el interior del país hacia las fronteras con Ecuador, Brasil y Colombia.

De todos los ríos de Loreto, el Napo es uno de los más importantes para las dinámicas criminales de la región. No solo ha sido afectado por la actividad minera, sino que se ha convertido en una ruta de narcotráfico frecuentemente utilizada por los grupos criminales que dominan la zona. En agosto de este año, las fuerzas de seguridad incautaron una tonelada de cocaína que transitaba por el río, cerca de la frontera con Ecuador.

A esta tendencia se suma el caso del departamento de Puno, frontera con Bolivia, al ser uno de los lugares en los que más han crecido los cultivos de coca desde la última medición realizada por la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) en 2018.

Por lo tanto, mientras las autoridades peruanas concentran sus esfuerzos en territorios que tradicionalmente han tenido una fuerte influencia del crimen organizado como el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) y Madre de Dios, el bajo mundo criminal peruano se adapta rápidamente para prosperar en otras regiones vulnerables del país.

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