Ministro de Bolivia concuerda con discurso oficial sobre presencia de carteles extranjeros

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El ministro de Gobierno de Bolivia dijo que en su país operan emisarios de los grupos narcotraficantes brasileños y colombianos. Sin embargo, la participación extranjera en el comercio de drogas del país podría ser mayor de lo que el ministro considera.

El ministro del Interior, Carlos Romero, dijo que en su país operan “emisarios” de las pandillas carcelarias de Brasil: Comando Vermelho (CV) y Primer Comando Capital (PCC), informó El Deber. También afirmó que hay grupos de narcotraficantes colombianos que están enviando emisarios a Bolivia.

“No funcionan carteles en Bolivia como hay en Brasil, Colombia y México”, dijo Romero. “Somos un país de tránsito. Si bien no hay carteles, sí operan emisarios que pueden hacer transacciones, eso no lo descartamos”.

El ministro agregó que no ha visto ninguna evidencia de que en el país opere el Cartel de Sinaloa, de México. Sus comentarios surgieron como respuesta a los recientes informes del periodista español David Beriain, quien dijo que el cabecilla del Cartel de Sinaloa, actualmente encarcelado, Joaquín “El Chapo” Guzmán, compraba cocaína en Bolivia a US$2.500 el kilo y lo revendía en México a US$17.000.

“Estamos muy interesados en conocer más de la versión del periodista español, para ver la seriedad y también analizar si tiene elementos que podríamos investigar”, dijo Romero.

Análisis de InSight Crime

Los comentarios de Romero están en línea con la versión oficial según la cual hay emisarios extranjeros, mas no carteles, actuando en Bolivia. Los funcionarios de seguridad han hecho cuidadosamente esta distinción desde por lo menos el año 2012. En 2014, el más alto funcionario de la lucha contra las drogas en Bolivia en ese momento le dijo a InSight Crime que los “emisarios [extranjeros] tienen vínculos con los clanes criminales” del país, pero no señaló que el crimen organizado transnacional hubiera echado raíces.

Sin embargo, hay indicios de que los grupos narcotraficantes extranjeros tienen una presencia más permanente en Bolivia de lo que considera el partido. En julio de 2014, la policía de Santa Cruz arrestó a un colombiano acusado de establecer allí una “oficina de cobro”, una estructura criminal que se remonta a Pablo Escobar y su Cartel de Medellín. El gran número de sospechosos colombianos —y de otras nacionalidades— capturados durante redadas para confiscar drogas también indica que en Bolivia hay una constante presencia de narcotraficantes extranjeros.

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Las declaraciones de Romero y de otras personas podrían ser un intento de minimizar el papel de Bolivia en el comercio de las drogas en Suramérica. La nación andina es productora y país de tránsito de la cocaína que se dirige a Brasil, el segundo mayor mercado mundial de drogas. Bolivia también comparte fronteras con Paraguay, el mayor productor de marihuana en la región, y con dos de sus principales consumidores, Argentina y Chile.

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