Mortandad en disputas territoriales en Argentina pone en duda estrategias de seguridad

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Una serie de asesinatos en Buenos Aires y Rosario, Argentina, ligados al auge del microtráfico destacan la inseguridad que se vive en esas zonas, a la par que plantea interrogantes sobre la adecuación de la estrategia de seguridad del gobierno para abordar este problema.

El 26 de julio, siete hombres irrumpieron en una casa de un suburbio de Buenos Aires alegando que tenían una orden de registro. Los hombres procedieron a asesinar a la propietaria de la casa, Fabiola del Milagro Yegro, a su hijo y al amigo de este, con múltiples tiros de bala dirigidos a la cabeza.

Según Crónica, la teoría en la que está trabajando la policía local es que el episodio fue una retaliación en una guerra por territorio en desarrollo entre grupos narcotraficantes. Una pieza central de evidencia en apoyo de esta hipótesis es que Yegro era la exesposa del narco local en prisión, Carlos Alberto Rodríguez Ávalos, alias “Yeyé”.

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Yeyé fue arrestado en febrero de 2017 acusado de ser el autor intelectual de otro homicidio triple que tuvo lugar en un “búnker”, punto protegido de venta callejera, en la misma zona en diciembre de 2016. Las autoridades también investigan si Yegro manejaba el negocio bajo órdenes de Yeyé desde la cárcel, mientras que las otras dos víctimas presuntamente vendían estupefacientes.

Mientras tanto, la ciudad de Rosario ha sido escenario de ocho homicidios en diez días, según una nota publicada el 29 de julio por La Nación. Esta ola de asesinatos parece hacer parte de una guerra de narcos entre el poderoso grupo narcotraficante Los Monos y una organización que se hace llamar “Los Schneider”. Los dos grupos presuntamente han estado matándose entre sí siguiendo la ley del ojo por ojo luego del homicidio en junio de la hermana del líder histórico de Los Monos, Ariel Máximo Cantero.

Análisis de InSight Crime

Las autoridades argentinas han afirmado que el programa, implementado en abril de 2016, conocido como Barrios Seguros en los vecindarios más violentos del país puede estar desestabilizando el panorama criminal de Buenos Aires, empeorando las tensiones y disputas territoriales, según La Nación. La policía, inspirada por el programa Unidad de Policía Pacificadora (Unidade de Polícia Pacificadora – UPP), involucra un despliegue inicial masivo de fuerzas de seguridad para retomar áreas controladas por criminales, lo que idealmente allanaría el camino para una estrategia de policía comunitaria a más largo plazo y a programas sociales preventivos.

Sin embargo, Barrios Seguros corre el riesgo de caer en algunos de los mismos problemas que aquejaron el programa UPP en Rio, a saber, la falta de acompañamiento a las iniciativas sociales que se suponía seguirían el refuerzo inicial del pie de fuerza.

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Por un lado, el anteproyecto de la política de Barrios Seguros hace un claro énfasis en una estrategia comunitaria de vigilancia policial, mientras trabaja por una política de seguridad integral que abarca iniciativas sociales. Pero al mismo tiempo, su implementación en los barrios violentos ha sido usada por las autoridades para desplegar una exhibición de fuerza al estilo militar, promover comentarios alarmistas a la prensa y hacer énfasis en los decomisos de armas y estupefacientes y en las capturas de capos locales.

En Rio de Janeiro, la ausencia de las iniciativas socioeconómicas prometidas fue una de las principales razones del fracaso del programa de UPP, y la ciudad ha tenido aumentos de los niveles de inseguridad en los últimos años a raíz de esta y otras políticas fallidas. Si las autoridades argentinas no implementan estos programas sociales complementarios, y en lugar de ello sigue dando prioridad a las estrategias centradas en la vigilancia y el control del crimen, corren el riesgo de incitar la creación de grupos disidentes más brutales que podrían surgir para llenar el vacío de poder dejado por los grupos desmantelados.

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