Muerte de fiscal en Argentina, una nueva investigación fallida

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La muerte del fiscal Alberto Nisman —quien acusó a la presidenta Cristina Kirchner de encubrir una investigación sobre un atentado en 1994— es el más reciente suceso en una serie de casos políticamente sensibles que han involucrado muertes misteriosas, en medio de irregularidades generalizadas en el sistema judicial de Argentina.

Nisman fue encontrado en su apartamento el 18 de enero, junto a una pistola y un casquillo de bala. La semana anterior había señalado que la presidenta Cristina Fernández y el canciller Héctor Timerman formaban parte de un “encubrimiento agravado” de la investigación sobre el papel de Irán en el bombardeo a un centro comunitario judío en 1994, que dejó como resultado 85 muertos.

Nisman estaba citado para testificar ante el Congreso el 19 de enero sobre los resultados de su investigación, y se encontraba bajo protección policial por las amenazas en su contra. Varios periodistas de la región publicaron tuits acerca de las entrevistas que habían programado con Nisman antes de que su cuerpo fuera encontrado, y expresaron sus dudas sobre si la muerte realmente fue un suicidio.

Análisis de InSight Crime

Esta no sería la primera vez que un caso judicial de esta envergadura en Argentina, con importantes implicaciones políticas, involucra una muerte repentina y misteriosa. Otros ejemplos incluyen:

  • En 1998, un capitán retirado de la marina, que fue testigo clave en un caso de tráfico de armas que involucraba ventas ilegales a Ecuador y Croacia, fue encontrado muerto de un disparo en la cabeza.
  • En 2003, una mujer cuyo testimonio era clave en ese mismo caso fue encontrada muerta. Aparentemente habría saltado del balcón de su apartamento ubicado en el piso 10 de un edificio y fue encontrada en ropa interior y con un cuchillo cerca de su mano.
  • En 1998, un empresario involucrado en un masivo caso de sobornos relacionado con cuotas pagadas por IBM Argentina, fue encontrado colgado en una obra de construcción. Los tribunales dictaminaron que fue un suicidio, pero su familia insiste en que se trató de un asesinato.

Sin embargo, Nisman, no era un testigo, sino un fiscal que había señalado que los niveles más altos del liderazgo político argentino estaban obstruyendo la justicia. El experto en temas argentinos y analista político Eamonn MacDonagh afirma que la muerte de Nisman es “de enorme importancia”.

“La conclusión será que se trató de un suicidio y que no hubo terceros implicados. Absolutamente nadie lo va a creer”, predijo.

MacDonagh añadió que “se puede decir” que la resolución insatisfactoria de muchos casos políticos que implican muertes misteriosas “tiene algo que ver con la cultura peronista”, haciendo referencia al movimiento político argentino encabezado, entre otras personas, por Kirchner y su difunto esposo Néstor. “Éste [el peronismo] no implica asesinar a muchas personas, pero tampoco es reacio a matar si es absolutamente necesario”, dijo.

La presidenta Kirchner ha enfrentado otros escándalos —algunos de ellos relacionados con tráfico de drogas— que han puesto en entredicho la solidez del Estado de derecho en Argentina. Un informe publicado el año pasado por el grupo de expertos del Centro de Evaluación y Estrategia Internacional (International Assessment and Strategy Center – IASC) detalla otras investigaciones en curso en las que Kirchner ha sido acusada de falta de cooperación.

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