¿Muerte de líder marca la desaparición de grupo guerrillero paraguayo?

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El asesinato de uno de los miembros fundadores del grupo guerrillero Asociación Campesina Armada (ACA) podría significar el fin del grupo disidente paraguayo y de su supuesto plan de acceder a la riqueza proveniente del narcotráfico en el país.

En la noche del pasado 5 de enero, miembros de contraguerrilla de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) de Paraguay abrieron fuego contra un grupo de guerrilleros de la ACA y mataron al líder y fundador Albino Jara Larrea junto con una adolescente.

Fuentes de la policía dijeron a ABC Color que habían estado patrullando la región durante varios días antes de encontrar a los guerrilleros —un grupo disidente del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP)— en una zona rural al oriente de la ciudad de Concepción.

La autoridades le dijeron a ABC Color que Jara cargaba un arma AK-47 al momento del ataque, y un fiscal local le dijo a Última Hora que además llevaba US$10.000 en guaraníes paraguayos y varios teléfonos celulares y tarjetas de memoria.

Última Hora informó que, incluyendo a unos cinco o seis guerrilleros que acompañaban a Jara, algunos de los cuales pudieron haber resultado heridos en el ataque —como aseguran las fuerzas de seguridad—, la FTC ha anunciado que seguirá persiguiendo a los demás miembros de la ACA.

Análisis de InSight Crime

La ACA es un nuevo grupo armado que se cree fue fundado el año pasado por Jara y su hermano Alfredo, ambos excombatientes del EPP. Fuentes de la FTC le dijeron a InSigh Crime que el par de hermanos habían creado un mal ambiente en el EPP debido a su falta de disciplina y a sus inclinaciones por la bebida y las mujeres. Es probable que iniciaran su propio grupo disidente después de asegurarse más US$230.000 de un rescate pagado por el secuestro de un empresario.

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Al inicio se creyó que el grupo contaba con menos de 15 combatientes, y la agencia antidrogas de Paraguay afirmó que el grupo estaba decidido a crecer financiándose con el narcotráfico local —Paraguay es el mayor productor de marihuana de Suramérica y un importante país para el tránsito de cocaína—.

Sin embargo, incluso antes del asesinato de Jara, la ACA había sufrido un serio revés cuando las fuerzas de seguridad dieron de baja a cinco combatientes en septiembre del año pasado.

Es probable que actualmente el grupo cuente con apenas un puñado de combatientes —algunos de los cuales pueden estar heridos— dirigidos por Alfredo, el hermano de Jara, y es poco probable que signifiquen una seria amenaza en el futuro. A no ser que un golpe de suerte los favorezca, sus opciones parecen estar limitadas a pedir un reingreso al EPP, entregarse o luchar hasta el final.

Entre tanto, la FTC no ha podido acabar con el EPP, debido en parte a la red de colaboradores locales del grupo guerrillero, que ofrece apoyo e información de inteligencia. El EPP logró mantener secuestrado a Arlan Fick por cerca de nueve meses, tiempo durante el cual la FTC estuvo buscando en vano al adolescente, que fue liberado en diciembre pasado.

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