Narcos de vieja generación alimentan las nuevas guerras de la mafia de Colombia

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La violencia en la región Pacífica de Colombia está siendo impulsada no sólo por los grupos BACRIM de nueva generación, sino también por los narcotraficantes del fallecido Cartel de Cali, largo tiempo atrás, dicen las fuerzas de seguridad, a medida que el pasado de Colombia sigue proyectando una sombra sobre el comercio moderno de las drogas.

El más reciente brote de guerras de la mafia en el Valle del Cauca –el departamento más violento de Colombia– está vinculado a un exmiembro del Cartel de Cali que regresó a Colombia el año pasado, dijeron fuentes de las fuerzas de seguridad a El Tiempo.

Sólo identificado como el “señor de la R”, el traficante fue deportado de Estados Unidos después de cumplir una condena de 18 años. A su regreso, creó su propia organización criminal y provocó una guerra para recuperar el control de las rutas de tráfico de drogas y otras actividades criminales.

Esto lo puso en conflicto con los remanentes de los Rastrojos, alguna vez la BACRIM (de bandas criminales) más poderosa de Colombia, pero ahora reducida a las facciones locales después de la rendición y el arresto de sus dirigentes nacionales. Según El Tiempo, la facción del Valle de los Rastrojos está dirigida por un traficante que es conocido como “Giovanny”, quien ha construido alianzas con otros grupos criminales y narcotraficantes de la región para tratar de reconstruir la organización.

Para complicar aún más las cosas, los enemigos acérrimos de los Rastrojos, los Machos, llegaron a un acuerdo con los Urabeños, el pago de los refuerzos de mercenarios. Al hacerlo, reforzaron su poder al mismo tiempo que le dieron a la Urabeños un punto de apoyo en la región.

Análisis de InSight Crime

El “señor de la R” -quien según El Tiempo es un miembro de la familia y un aliado cercano de Helmer ‘Pacho’ Herrera, quien dirigió el Cartel de Cali- es sólo el último narcotraficante de vieja generación en volver al Valle para reclamar sus derechos al hampa de la región, siguiendo los pasos de Víctor Patiño Fómeque, alias “El Químico”. Patiño, quien trabajó con el Cartel de Cali, y luego con sus sucesores, el Cartel del Norte del Valle (CNDV), también regresó después de estar un tiempo en una cárcel de Estados Unidos. Se cree que él ha sido la fuerza impulsora detrás de una coalición de los hijos y parientes de los antiguos traficantes del CNDV quienes se unieron con los Urabeños para enfrentarse a sus viejos enemigos en los Rastrojos.

Sin embargo, no es sólo en el Valle donde los traficantes del auge de la cocaína de Colombia en los años ochenta continúan dejando su huella. En la lista de los más buscados de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), aparecen dos colombianos sin historia legal dentro país. A pesar de que han dejado pocas huellas de su pasado, también se cree que están relacionados con la vieja generación de carteles, con un presunto lavador de dinero del Cartel de Medellín.

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