Ofensiva militar disminuye ex-FARC Mafia en Antioquia, Colombia

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Los frentes 18 y 36 de las ex-FARC Mafia, con presencia en el norte de Antioquia, han sido golpeadas por operaciones militares del ejército nacional colombiano, lo que ha acelerado su proceso de desarticulación y reordenamiento.

El ejército ha hecho informes periódicos sobre sus avances en la zona. En el más reciente, publicado por el comandante de la séptima división en Twitter, se habla de cuatro presuntos guerrilleros del Frente 18 muertos en operativos en el municipio de Ituango el 17 de abril. Las ex-FARC Mafia son grupos de guerrilleros disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ya desmovilizadas.

La operación militar más reciente en Antioquia dejó como resultado la muerte de Francisco Antonio Holguín Builes, alias “Piscino”, en la vereda El Castillo del municipio de Ituango. Piscino era el segundo al mando del Frente 18, comandado por Erlinson Chavarría Escobar, alias “Ramiro”.

Piscino obtuvo su posición tras la muerte en febrero de 2020 de Elías Monsalve Palacio, alias “Patoso”, encargado del reclutamiento y finanzas de la estructura.

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La avanzada militar también provocó en las últimas semanas la captura de dos hombres que hacían parte del anillo de seguridad de Ricardo Abel Ayala, alias “Cabuyo”, líder del Frente 36 de las ex–FARC Mafia.

Informes de inteligencia militar citados por El Colombiano aseguran que la estructura liderada por alias “Cabuyo” está debilitada y que su capacidad militar, comparada con el año anterior, se ha reducido a la mitad.

El norte de Antioquia está inmerso en una disputa criminal que enfrenta a Los Urabeños contra la alianza criminal establecida por el Ejército de liberación Nacional (ELN), Los Caparrapos y los frentes 18 y 36 de las ex-FARC Mafia, golpeadas estas últimas por la ofensiva del Ejército Nacional.

Y en agosto de 2019, el gobierno colombiano aumentó las recompensas por información que conduzca a Cabuyo y a Chavarría Escobar, el comandante del Frente 18.

Análisis de InSight Crime

El ejército colombiano informa regularmente sobre la captura o muerte de “cabecillas” de grupos armados, por lo que a veces es difícil determinar qué tan importantes eran realmente dichas figuras.

La pérdida de mandos medios y altos dentro de las estructuras orgánicas de los frentes 18 y 36 de las ex-FARC mafia suponen una disminución de su capacidad militar y organizativa.

Esto vuelve más complejo el mapa de actores que se disputan el control del Bajo Cauca y el Nudo de Paramillo, puntos estratégicos para el tránsito de droga desde el Magdalena Medio en Antioquia y el Catatumbo hacia el golfo de Urabá y el Pacífico colombiano.

La alianza establecida en estas regiones por las ex-FARC mafia, el ELN y los Caparrapos en la disputa territorial contra Los Urabeños se basa en la capacidad de disuasión de las distintas estructuras y en su poder militar.

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En ese mapa los frentes 18 y 36 de las ex-FARC mafia han perdido presencia. Por ahora, la supervivencia de estos dos frentes pasa, primero, por mantener la alianza establecida con el ELN y los Caparrapos. Además, las ex-FARC tendrían que ser capaces de mantener la idea de que hacen parte de un proyecto político-militar más amplio, lo que generaría un poder de disuasión mayor.

Pero la idea de que los frentes 18 y 36 de las ex–FARC mafia hacen parte de un grupo con mayor capacidad a nivel nacional es, por hoy, un simple deseo. Estas frentes están ahora sometidos a los poderes superiores que los rodean, como Los Caparrapos, y la tendencia demuestra que, si no hay un gran cambio en el territorio en los siguientes meses, el riesgo de perder su autonomía está a la vuelta de la esquina.

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