Pagos por visitas detonan conflicto en conocido penal de Argentina

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Una organización criminal que obtuvo exorbitantes ganancias con el cobro de “boletos de visita” a los parientes de presos es una prueba más de que las cárceles son terreno fértil para las empresas criminales.

“Hay tarifas fijas”, comentaba una mujer que visita cada semana a su esposo en la prisión de Piñero, en la ciudad de Rosario, hablando con un periodista de La Nación.

“Si uno quiere entrar un sábado a primera hora, tiene que pagar 2.000 pesos (cerca de US$37). Los domingos es más barato. Para conseguir un número entre los primeros 100, hay que pagar 500 pesos (alrededor de US$9)”, detalló.

La mujer es una de las cerca de 2.000 personas que visitan el penal cada fin de semana, y pagan por un buen lugar en la fila, lo que les permite pasar más tiempo con sus seres queridos.

Por una “tarifa extra”, también pueden pasar a escondidas drogas, teléfonos móviles y mensajes para detenidos de alto perfil.

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El tinglado salió a la luz cuando, en la madrugada del 11 de agosto, hombres armados a bordo de un vehículo dispararon indiscriminadamente hacia la larga fila de quienes esperaban para visitar a sus familiares, informó La Nación.

Los investigadores dijeron al periódico que tienen la hipótesis de que el ataque se debió a que una organización criminal intentaba arrebatarle a otra el control de la lucrativa empresa de venta de boletos, que según se dice puede reportar hasta unos $4 millones de pesos argentinos al mes (casi US$ 71.500).

Según una investigación de La Nación, un grupo de mujeres relacionadas con importantes narcotraficantes recluidos en la prisión fueron las encargadas del plan original. El ataque ha sido vinculado a una mujer conocida como Ramona A., alias “La Gringa”, quien ha sido identificada por la policía como lugarteniente de René “El Brujo” Ungaro, un conocido criminal que ha estado encarcelado en Piñeiro desde 2011, pero se cree que sigue controlando a su grupo narcotraficante desde la cárcel.

La prisión de Piñeiro, ubicada a 30 kilómetros de la ciudad de Rosario, es una de las tres con mayor ocupación de la provincia de Santa Fe, y encierra a algunos de los narcos más prominentes de la región, que además es uno de los ejes del narcotráfico en Argentina.

La ciudad de Rosario se encuentra en el centro del mapa criminal de Argentina debido a su ubicación estratégica, como puente entre los países productores y los grandes mercados de consumidores.

Análisis de InSight Crime

Las prisiones de toda Latinoamérica han sido por mucho tiempo terreno fértil para rentables actividades ilegales, especialmente la extorsión. El hacinamiento en Piñeiro y otras prisiones argentinas permitió que extorsionar a los parientes para poder ver a sus seres queridos se convirtiera en un negocio rentable.

En marzo de 2019, la Procuración Penitenciaria de la Nación estimó que las prisiones de Argentina estaban 120 por ciento por encima de su capacidad y que la población carcelaria había aumentado casi un 50 por ciento en una década.

Esto puede deberse en parte a la decisión de Argentina de aumentar las detenciones por delitos relacionados con drogas, incluidos traficantes grandes y pequeños, una polémica estrategia que no ha mostrado resultados concretos hasta la fecha. En 2019, se conoció que Argentina tenía el segundo mayor consumo de cocaína per cápita en el continente americano, solo por debajo de Estados Unidos, según la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD).

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Como resultado de este hacinamiento, miles de personas hacen fila afuera de prisiones como Piñeiro, y muchas de ellas están dispuestas a pagar para poder obtener un sitio adelante en la fila. “Se paga por tiempo”, dice una testigo en el informe de La Nación.

La corrupción abunda en la prisión. En una operación que se llevó a cabo este año, se descubrieron más de 50 teléfonos móviles, dinero en efectivo y memorias portátiles, que según creen las autoridades son utilizadas por los narcotraficantes para coordinar sus negocios desde la prisión.

Piñeiro también ha llamado la atención de los titulares porque allí han sido recluidos algunos de los narcotraficantes más conocidos de Argentina, especialmente Los Monos.

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