Paro de Los Urabeños en Colombia, ¿intento de iniciar negociaciones de paz?

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La orden de paro de 24 horas, decretada por la organización criminal Los Urabeños en Colombia, dejó las calles vacías y casi paralizó las actividades diarias en las áreas de influencia del grupo, lo que sugiere una profunda penetración social del grupo, y tal vez su deseo de ser incluido en los procesos de paz en curso.

Un panfleto con fecha del 29 de marzo, y firmado por el “Estado Mayor” de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, también conocidas como Los Urabeños, ordenaba suspender “todo tipo de actividad académica, económica o laboral” desde la medianoche del 31 de marzo hasta la medianoche del 1 de abril, informó Pacifista.

El panfleto (ver abajo) se distribuyó en varios departamentos de la costa Caribe de Colombia, como Antioquia, Chocó, Córdoba, Cesar y Bolívar. La supuesta razón del paro era conmemorar la muerte de un miembro de Los Urabeños, José Morelo Peñate, alias “Negro Sarley”, quien perdió la vida en abril de 2013 durante una operación policial.

El 31 de marzo, Semana informó que en zonas de la región de Urabá —bastión de Los Urabeños— la vida cotidiana se detuvo, dado que el transporte público no prestó servicios, los negocios cerraron y los habitantes permanecieron en casa.

Un policía y un capitán del ejército murieron durante el paro. Se presume que su muerte hace parte del “Plan Pistola” de Los Urabeños, mediante el cual ellos les ofrecen dinero a las personas por matar policías.

Según El Espectador, al menos seis policías han sido asesinados en el área de influencia de Los Urabeños desde que la banda inició el Plan Pistola como represalia por la muerte de Jairo de Jesús Durango, alias “Guagua”, un importante líder muerto en combate con las fuerzas de seguridad el 23 de marzo.

Esta es la segunda vez que Los Urabeños han decretado un paro. El primero ocurrió en 2012, en represalia por la muerte de Juan de Dios Úsuga, alias “Giovanni”, y afectó a seis departamentos, según informó El Espectador.

Análisis de InSight Crime

La completa interrupción de la vida diaria como resultado del paro armado decretado por Los Urabeños es un indicio de la influencia mental, o incluso física, que tiene el grupo sobre las comunidades en sus zonas de influencia. También demuestra la lucha permanente de Los Urabeños, a pesar de ser el blanco de un operativo de seguridad que intenta capturar a su líder, Dairo Antonio Úsuga David, alias “Otoniel”.

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Más que demostrar la penetración social del grupo, el paro genera preguntas por lo que esperan lograr.

El paro se produce poco después del anuncio de que los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno colombiano habían iniciado negociaciones formales de paz. Las negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están en una fase avanzada.

Ariel Ávila, investigador de la Fundación Paz y Reconciliación, le dijo a El Espectador que Los Urabeños podrían estar esperando “sacar algo del proceso de paz con las FARC y ahora con el ELN”.

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Los Urabeños han expresado su deseo de iniciar un proceso de paz para desmovilizarse. En su panfleto expresaban el apoyo a las negociaciones de paz en Colombia y llamaban a poner fin al conflicto armado, que permita una “salida digna” para los integrantes de Los Urabeños.

Sin embargo, hasta ahora el gobierno colombiano ha dado pocas señales de que tiene la intención de iniciar conversaciones con el grupo criminal.

Para Diego Sierra, coordinador del Observatorio de Derechos Humanos y Paz, del Instituto Popular de Capacitación, el mensaje de Los Urabeños para el gobierno es claro: “Negocie con nosotros”.

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