Poco probable que aplicación móvil solucione problemas de extorsión en Guatemala

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Con bombos y platillos, Guatemala realizó el lanzamiento de una aplicación de teléfono celular destinada a combatir la extorsión. Pero, ¿es realmente una aplicación el instrumento adecuado para abordar esta problemática?

El 3 de junio, funcionarios del Ministerio Público (MP) anunciaron la creación de la nueva aplicación móvil “Denuncias MP Extorsiones”, que alertará a los usuarios si una llamada entrante está siendo realizada desde un número que ha sido registrado como perteneciente a un extorsionista, informó elPeriódico.

La aplicación se presentó como parte de una nueva campaña contra la extorsión durante la presentación oficial de la Fiscalía de Sección Contra el Delito de la Extorsión del Ministerio Público, la nueva unidad antiextorsión del MP (vea los videos).

 

Emma Flores, fiscal encargada de la nueva unidad, señaló que, de las 22 millones de líneas telefónicas en Guatemala, alrededor de 10.000 han sido identificadas por ser utilizadas por extorsionadores, y estos números han sido recopilados en una base de datos usada por la nueva aplicación.

La aplicación, disponible para descargar de forma gratuita desde Google Play para los usuarios de Android, también ofrece la opción de denunciar los casos de extorsión directamente al MP (vea el video). Las personas que no tengan teléfonos inteligentes también podrán reportar las extorsiones a través de la página de Internet del MP o de una línea telefónica.

Según Flores, desde 2013 se han presentado más de 17.000 denuncias de extorsión en Guatemala, y las cifras del Ministerio del Interior del país apuntan a que en lo que va de 2015 los criminales han obtenido más de US$47 millones de la extorsión de empresas y del sector de transporte.

Análisis de InSight Crime

Es poco probable que la aparición de esta nueva aplicación tecnológica sea una solución mágica que erradique los problemas de extorsión de Guatemala. Las medidas tecnológicas que pretenden ser una solución para todo, como la introducción de nuevos sistemas de pago en el transporte público o la interferencia de la señal de los teléfonos celulares alrededor de las cárceles del país (de donde muchas llamadas de extorsión tienen origen), han tenido un efecto casi nulo en la reducción de las tasas de extorsión.

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Además, los delincuentes pueden robar fácilmente los teléfonos celulares, cambiar las tarjetas SIM o comprar teléfonos prepago y tarjetas de llamadas con números nuevos y únicos. Estas tácticas hacen que la base de datos de extorsión de la MP sea inútil. Adicionalmente, para los extorsionadores puede resultar fácil exigir el dinero a los autobuses y a las pequeñas empresas en persona, sin necesidad de utilizar teléfonos celulares.

En el camino hacia la seguridad ciudadana no existe ningún atajo. El gobierno haría mejor en invertir más dinero en la nueva unidad antiextorsión. Esa unidad tendrá 250 personas y ha recibido financiación de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus iniciales en inglés) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Pero, sin duda alguna, necesitará herramientas tecnológicas para ayudar con sus investigaciones.

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