¿Podrá Colombia cumplir su meta de erradicación de coca para 2017?

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Colombia ha trazado planes para mitigar los cultivos de coca en aumento —una de las mayores amenazas para la consolidación de una paz duradera— mientras el proceso de desmovilización de las FARC avanza lentamente.

El gobierno colombiano buscará erradicar 100.000 hectáreas de la planta base de la cocaína, pese a solo haber erradicado 17.593 hectáreas en 2016, según El Tiempo. (Vea la gráfica de InSight Crime a continuación)

Tablas Mimi Coca EradicationEspaol

El ambicioso objetivo de erradicación asciende a más de las 96.000 hectáreas de cultivos de coca que se cree había en Colombia en 2015, según cifras de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). Fuentes consultadas por El Tiempo, pronostican que los cultivos pueden haberse incrementado a 130.000 hectáreas en 2016, cifra que, según la ONUDD, se acerca al nivel histórico máximo del 2001, que fue de 145.000 hectáreas.

Los esfuerzos de erradicación se dividirán en partes iguales entre la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos y la erradicación forzosa mediante el uso de la fuerza pública. Para llevar a cabo la tarea, se dice que el ejército planea brigadas especializadas de erradicación que suman 20.000 hombres.

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Estos cambios salen a la luz apenas unas semanas después del gran logro para el avance del proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes controlan la mayor parte de los cultivos de coca del país.

El 28 de diciembre de 2016, el congreso colombiano aprobó la Ley de Amnistía que estaba contemplada en un acuerdo firmado entre el grupo armado y el gobierno colombiano. Esta ley es una condición fundamental para otorgar garantías judiciales a los miembros de las FARC que dejen las  armas, pero ha sido blanco de fuertes críticas de políticos de oposición. Cuando entre en vigor, esta otorgará indultos a miles de guerrilleros que no sean acusados de crímenes de lesa humanidad, y posiblemente la libertad a los guerrilleros presos.

Ha habido algunos contratiempos desde el inicio de la fase de desmovilización a comienzos de diciembre de 2016, entre los que se incluyen demoras en la preparación de las zonas de concentración temporales donde la guerrilla realizará la entrega de armas y se preparará para su reinserción a la sociedad. A pesar de esto, las tropas de las FARC se desplazan lentamente hacia las áreas designadas.

Análisis de InSight Crime

Estos acontecimientos en curso muestran que finalmente se está poniendo en marcha la agenda del “posconflicto”, pero también llaman la atención sobre los mayores obstáculos que se vienen en el futuro.

El tráfico de cocaína es una enorme fuente de ingresos para disidentes de las FARC y para otras organizaciones criminales que ya están movilizando a las áreas dejadas por los insurgentes desmovilizados. Y pese al súbito incremento de los cultivos, la erradicación tuvo un descenso importante en 2016. Esto se debe principalmente a la polémica decisión del gobierno colombiano en 2015 de prohibir la fumigación aérea de los cultivos de coca, un método que en 2014 representó más del 80 por ciento del total erradicado.

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Muchos se han opuesto al cambio, incluyendo el gobierno de Estados Unidos. Es posible que las autoridades colombianas estuvieran pensando en sus aliados estadounidenses al fijar la meta de erradicación para 2017 —representantes del congreso estadounidense hace poco sugirieron retener el paquete de ayuda al país mientras no se hagan cambios de fondo al acuerdo de paz. Adicionalmente, en diciembre de 2016 el vicepresidente Joe Biden le aconsejó al presidente colombiano Juan Manuel Santos que se enfocara en la lucha contra el narcotráfico con el fin de mantener buenas relaciones con el nuevo presidente estadounidense, Donald Trump.

Si bien será difícil para Colombia alcanzar esta meta de erradicación, puede que haya más recursos para la tarea, pues se espera que los exguerrilleros de las FARC sentenciados por delitos graves participen en las iniciativas de sustitución de cultivos.

Otro reto importante será proporcionar alternativas económicas viables para las comunidades cocaleras. No obstante, hay serias dudas acerca de la capacidad del gobierno para llenar el vacío estatal en estas áreas en el futuro cercano.

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