¿Podría Cuba cambiar su posición frente a las drogas?

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Cuba reportó niveles mínimos de incautaciones de drogas en 2015, pero dado que la isla caribeña y Estados Unidos se encuentran en el proceso de restablecer relaciones, las cambiantes condiciones políticas y económicas podrían abrir nuevas oportunidades para el crimen organizado.

En el año 2015, el gobierno cubano incautó 104 kilos de droga en 46 incautaciones diferentes, según informó el diario oficial La Granma. La cocaína representó el 70 por ciento de la droga incautada, y la marihuana el 29 por ciento. Esto representa un leve cambio con respecto a 2014, cuando los funcionarios notificaron 49 incautaciones.

En casi la mitad de los casos, las autoridades cubanas aprehendieron individuos que llevaban droga oculta en maletas o en sus cuerpos, y en diez casos las autoridades capturaron “mulas” que habían ingerido drogas con el fin de evadir los controles. Según La Granma, “la mayoría de los delincuentes provenían de Suramérica”. Estas cifras, junto con los estrictos controles y las leyes de Cuba contra las drogas, sugieren que la isla es un punto de trasbordo menor de estupefacientes ilegales.

Análisis de InSight Crime

El consumo de drogas en Cuba es mínimo debido a la estricta aplicación de la ley y a las penas impuestas incluso por la posesión de pequeñas cantidades de drogas. Como comparación, durante 11 meses del año 2015 las autoridades hondureñas incautaron 11.681 kilos de droga, unas 100 veces más de lo que se incautó en Cuba.

Sin embargo, como Cuba y Estados Unidos se encuentran restableciendo relaciones, una mayor apertura política y económica en la isla podría conducir a un retorno a su condición de refugio para el crimen organizado, como ocurría antes de que Fidel ascendiera al poder en 1959. Aparte de los informes de incautación anuales, es difícil obtener información acerca del crimen organizado en Cuba; sin embargo, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés) informó que los carteles colombianos han aumentado el tráfico por el Caribe con el fin de evitar los estrictos controles en México. Cuba es ideal para el tráfico marítimo, dado que sólo 90 millas marítimas separan a la isla de los Estados Unidos continentales. Además, poco a poco ha estado abriendo su economía a la inversión externa, y los dólares estadounidenses son muy apreciados en la isla. Todo esto podría presentar oportunidades para el crimen organizado transnacional, que sin duda buscará la manera de aprovecharlas.

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A pesar de sus diferencias en el pasado, Cuba y Estados Unidos han trabajado conjuntamente en sus esfuerzos de incautación, y aunque ninguno de los dos gobiernos ha ofrecido detalles sobre nuevos esfuerzos de cooperación, la colaboración e incluso la ayuda de Estados Unidos podrían aumentar. La pregunta sigue siendo si un trabajo más estrecho permitirá neutralizar cualquier aumento en el tráfico a través de la isla.

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