Policía de Argentina podría estar relacionada con aumento de secuestros

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Los casos de secuestro en la provincia argentina de Buenos Aires presentaron un incremento del 50 por ciento entre 2013 y 2014, una tendencia que en parte parece estar impulsada por la participación de policías corruptos, tanto activos como retirados.

Según datos oficiales de la Procuración bonaerense a los que tuvo acceso Clarín, en 2014 se registraron 78 secuestros en la provincia de Buenos Aires, en comparación con 52 el año anterior. En los últimos dos meses se han reportado ocho secuestros más y los investigadores creen que por lo menos tres de ellos fueron realizados por un sofisticado grupo criminal presuntamente conformado por policías retirados y activos.

Por otro lado, seis expolicías federales están siendo juzgados por presuntamente dirigir una red de extorsión en la vecina provincia de Córdoba. El grupo, llamado “El Club del Millón”, presuntamente amenazó a los propietarios de algunos negocios con secuestrarlos y detenerlos arbitrariamente si se negaban a pagar unas cuotas mensuales. Entre los acusados están el exjefe de la Delegación de la Policía Federal de Córdoba y el tercero al mando de esa institución.

Análisis de InSight Crime

Las cifras sobre secuestros proporcionan evidencia de lo que desde hace algún tiempo parece ser un problema cada vez mayor en Argentina. Sin embargo, según Clarín, es probable que estas cifras no den cuenta del verdadero alcance del problema, pues muchos de los casos de secuestro no son denunciados o son clasificados como otro tipo de delito. Por ejemplo, algunos secuestros en Buenos Aires suelen comenzar con el robo de automóviles y se transforman en secuestros si los autores consideran que la víctima es adinerada. Por lo tanto, este tipo de secuestro “express” en muchas ocasiones son reportados a la policía como “robos seguidos de privación ilegal de la libertad”.

La presunta participación de la policía en los secuestros dificulta aún más esta situación al aumentar el riesgo de que haya impunidad, dado que los policías pueden utilizar sus contactos con las autoridades para garantizar que los crímenes no sean investigados o procesados. Los delincuentes con formación policial también tienen la capacidad de emplear tácticas sofisticadas que disminuyen la probabilidad de ser detenidos, como en un caso reciente en el que un empresario presuntamente fue secuestrado por policías retirados y en servicio que lo obligaron a permanecer descalzo para que el rastro de los lugares donde había estado no quedara en sus zapatos.

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En Argentina abundan ejemplos adicionales que muestran la presunta participación de la policía en el crimen organizado. Una investigación periodística realizada en 2014 reveló la supuesta participación de la policía de Buenos Aires en robos y otras actividades delictivas, así como la corrupción generalizada que ha obligado a las autoridades provinciales a destituir a miles de agentes policiales en los últimos años. Adicionalmente, varios de los presuntos criminales enjuiciados por pertenecer a una organización narcotraficante conocida como Los Monos (uno de los grupos argentinos más importantes) eran policías y miembros de otras fuerzas de seguridad.

Otros países de la región también han sido testigos de la participación de sus fuerzas de seguridad en casos de secuestro. En Colombia, una red criminal que vendía rehenes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) contaba con varios agentes de la policía retirados y en servicio. Del mismo modo, una investigación realizada por InSight Crime en Venezuela en 2011 descubrió que cerca del 70 por ciento de los secuestros en Caracas habían sido realizados por miembros de la ahora disuelta Policía Metropolitana.

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