Policía Pacificadora de favela de Rio acusada de tortura y asesinato

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Un grupo de diez agentes de la Policía de Río de Janeiro han sido acusados ??de torturar y matar a un residente de una favela, en un caso que resalta la actual preocupación sobre el programa insignia de la ciudad: la pacificación de las favelas.

Amarildo de Souza, un albañil de la favela más grande de Río de Janeiro, Rocinha, desapareció el 14 de julio cuando fue detenido por cuatro miembros de una Unidad de Policía Pacificadora (UPP) que estaba arrestando a posibles narcotraficantes, informó The Guardian.

Souza, un epiléptico, murió durante un interrogatorio durante el cual fue torturado, señaló la BBC.

Le dieron descargas eléctricas y lo asfixiaron con bolsas plásticas, junto con otros tres habitantes de la misma comunidad, según Diario do Nordeste.

Los diez oficiales acusados ??son parte de la UPP de Rocinha, incluyendo al comandante de la unidad: Edson dos Santos.

Los fiscales están examinando la denuncia policial y se espera que pidan a un juez el arresto de los acusados.

Análisis de InSight Crime

La UPP de Rocinha fue inaugurada en septiembre pasado, la unidad más grande hasta ahora en el esquema del gobierno para “pacificar” las favelas más violentas de la ciudad, una por una, al tomar el control de los barrios controlados durante mucho tiempo por los narcotraficantes y las pandillas. En primer lugar, las fuerzas de seguridad se instalan, llevando a cabo detenciones masivas y estableciendo el control. Luego, una UPP entrenada en policía comunitaria se establece, destinada a garantizar la seguridad permanente y una presencia permanente del Estado. Un total de 34 UPP se han instalado desde noviembre de 2008 y el gobierno planea tener 40 establecidas para 2014.

El primer estudio importante sobre el programa de pacificación encontró que había reducido significativamente la violencia en las favelas involucradas. No obstante, persisten serias preocupaciones sobre varios aspectos del programa, sobre todo el papel de la policía. Como ilustra el caso de Souza, la Policía de Río de Janeiro está lejos de ser un emisario de paz y espíritu comunitario. Las fuerzas de seguridad de la ciudad tienen un largo historial de corrupción y brutalidad, con agentes de la policía en servicio asesinando a 7.611 personas entre 2003 y 2009, según las estadísticas oficiales citadas por la ONG Human Rights Watch de Estados Unidos, y una historia de falta de reporte de datos de dichos asesinatos.

Esta no es la primera vez que la pacificación de Rocinha ha tenido problemas. Su unidad de ocupación militar fue acusada de recibir sobornos de narcotraficantes en 2012, y ha habido denuncias de permanente violencia.

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