Precios del narcomenudeo bajan en Tijuana, pero suben en EE. UU.

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El brote de coronavirus en la ciudad fronteriza de Tijuana, México, no ha detenido las ventas de heroína y metanfetamina en las calles, y la extensa población de consumidores de drogas está en alto riesgo de contraer y propagar la enfermedad.

Tijuana, que ha registrado más de 2.000 casos positivos y más de 500 muertes por el coronavirus, es un sitio de alto consumo de estupefacientes, con cerca de 10.000 consumidores de drogas intravenosas.

La ciudad atraviesa además por una crisis de metanfetaminas. Entre junio de 2016 y agosto de 2019, la policía detuvo en promedio 300 personas al mes por posesión de drogas, según una investigación de Tijuanapress.com, que obtuvo datos judiciales mediante una solicitud de información. La mayoría de las personas detenidas cargaban metanfetaminas, conocidas localmente como “cristal”.

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Los homicidios en la ciudad se han disparado en los últimos años. En 2019, la ciudad registró casi 2.200 asesinatos, lo que la convirtió en una de las más peligrosas de México. Aunque esta situación se asemeja a la violencia de finales de la década de 2000, cuando los carteles se enfrentaban por las rutas de tráfico de drogas, el derramamiento de sangre en Tijuana es provocado actualmente sobre todo por las pandillas que se disputan las esquinas de distribución de drogas.

Análisis de InSight Crime

Mientras que los precios de las drogas en las calles de Estados Unidos han aumentado debido a los confinamientos por el coronavirus, lo contrario ha ocurrido en Tijuana, donde las bandas de narcotraficantes han mantenido sus precios, o incluso los han rebajado.

Una dosis que cuesta 50 pesos (unos US$2) ahora se consigue por 45 o 40 pesos, dice Luis Alberto Segovia, presidente de Prevencasa, una organización sin ánimo de lucro que provee servicios de salud a consumidores de drogas. En comunicación con InSight Crime, Segovia dijo que los empleos informales a los que comúnmente se dedican los consumidores —como lavado de autos, limpieza de mesas y reciclaje— se han detenido debido a las cuarentenas, y los expendedores han rebajado los precios para poder continuar con sus ventas.

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Debido a los cierres del transporte marítimo y los viajes aéreos, los precursores químicos para elaborar drogas sintéticas como la metanfetamina y el fentanilo también escasean en México, según un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

Sin embargo, hay indicios de que el flujo de productos químicos se está reactivando. Según Zeta Tijuana, el 25 de mayo se descubrieron unos 170 kilos de precursores de fentanilo en un puerto de Baja California, ocultos en jabón en polvo enviado desde China.

El fentanilo, que ha generado la mortal crisis de opioides en Estados Unidos, sigue siendo abundante en los suministros de heroína en Tijuana, donde se conoce como porcelana blanca (China White), como afirma Lilia Pacheco, coordinadora de proyectos en Prevencasa. La organización colaboró en un estudio de 2019 que halló rastros de fentanilo en 55 de 59 muestras de drogas que los consumidores de Tijuana consideraron como heroína.

Si bien las letales sobredosis de fentanilo, que puede ser 50 veces más potente que la heroína, siguen siendo una preocupación, tanto Pacheco como Segovia afirman que ahora también deben tratar de mantener libre del coronavirus a la gran población de consumidores de drogas intravenosas.

Los lugares hacinados y de alto contacto en los que viven los consumidores —como edificios en ruinas o sitios debajo de los puentes— los hacen susceptibles al contagio. Muchos ya tienen malos estados de salud, con heridas abiertas y problemas respiratorios.

Para proteger a los consumidores, Prevencasa ha aumentado la provisión de paquetes de jeringas, jabón y desinfectante de manos. Además, la clínica ha permanecido abierta, y ha adoptado nuevos protocolos de salubridad, con el fin de aplicar pruebas a los pacientes para detectar el virus.

Varios consumidores de metanfetaminas ya han dado positivo.

“Creemos que, cuando surjan los primeros casos en poblaciones de consumidores de drogas intravenosas, seguramente habrá múltiples contagios”, expresa Segovia. “En ese momento, la situación puede fácilmente salirse de control”.

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