Expresidentes piden reforma antidrogas en vísperas a sesión especial de la ONU

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Tres expresidentes de Colombia, México y Brasil han escrito una carta abierta en la que denuncian la guerra contra las drogas y piden reformas políticas sustanciales, en vísperas de la trascendental reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se llevará a cabo el próximo mes para evaluar el problema de las drogas a nivel global.

La carta fue firmada por el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), el expresidente colombiano César Gaviria (1990-1994) y el expresidente mexicano Ernesto Zedillo (1994-2000). Fue publicada como un artículo de opinión en Los Ángeles Times el 11 de marzo.

Los expresidentes se refirieron a la guerra contra las drogas como un “desastre absoluto” y culparon a las ” anticuadas políticas antidrogas” de la “creciente violencia del narcotráfico, los sobrecargados sistemas de justicia penal, la corrupción rampante y las retorcidas instituciones democráticas.”

Los tres exmandatarios advirtieron además que el mundo podría estar en riesgo de perder la valiosa oportunidad de cambiar este enfoque, cuando la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS por sus iniciales en inglés) se reúna en abril para discutir el problema mundial de las drogas.

Los expresidentes dicen que las negociaciones preliminares que actualmente adelantan los 53 Estados miembros no han sido “ni transparentes ni inclusivas”. Acusan además a los Estados miembros de redactar una declaración que “desconoce el fracaso completo del actual sistema de control de drogas” y que “perpetúa la penalización de los productores y los consumidores”.

Análisis de InSight Crime

Los líderes de Latinoamérica, región que por mucho tiempo ha sufrido las consecuencias de la violencia generada por la guerra global contra las drogas, han estado a la vanguardia de las iniciativas alternas a las políticas de drogas punitivas a nivel mundial; de hecho, la próxima sesión especial para debatir la política antidrogas fue propuesta por varios países latinoamericanos en 2012.

Desde entonces, una serie de países, como Colombia y Jamaica, así como varios estados de Estados Unidos, han buscado liberalizar las restrictivas leyes sobre la marihuana. Uruguay se convirtió en un pionero global en cuanto a la reforma de la política antidrogas en el año 2013, cuando tomó la medida, hasta ahora sin precedentes, de legalizar la producción, venta y uso de la marihuana. Varios países han tomado otras medidas que buscan dirigir las políticas centradas en los consumidores de drogas hacia los programas de salud en lugar de la aplicación de castigos; al mismo tiempo, están surgiendo propuestas de enfoques menos combativos para la producción de drogas. Justo la semana pasada, el gobernador de Guerrero, estado del suroeste de México que se ha visto fuertemente golpeado por la violencia relacionada con el tráfico de heroína, sugirió la introducción de un programa piloto que regularía el cultivo de la amapola con fines medicinales.

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A pesar del creciente consenso de los países latinoamericanos en cuanto a que la guerra contra las drogas ha fracasado, y del aparente ablandamiento de la postura de línea dura de Estados Unidos, los expresidentes latinoamericanos no son los únicos que dudan que la UNGASS traerá cambios sustanciales al régimen de control internacional de drogas. El 14 de marzo, cerca de 200 organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo expresaron preocupaciones similares (pdf) sobre la “naturaleza excluyente y poco transparente del proceso preparatorio”.

Los desafíos políticos presentan otro obstáculo para la reforma de la política antidrogas a nivel global. No hay ningún acuerdo universal en torno a la política antinarcóticos, y países como China y Rusia continúan fuertemente inclinados por el modelo punitivo.

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