¿Qué hay detrás del robo de medicamentos anticáncer en México?

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El asombroso robo de más de 37.000 medicamentos de una bodega de la Ciudad de México es indicio de la creciente sofisticación del lucrativo mercado negro de medicinas del país, cuyos participantes aprovechan la escasez para llevar a cabo operaciones específicas.

El 17 de octubre, las autoridades de la Ciudad de México anunciaron el arresto de dos sospechosos que fueron vistos en Azcapotzalco, una de las divisiones territoriales de la capital, desechando en la calle 27 bolsas de plástico que contenían más de 8.000 medicamentos oncológicos.

Más tarde, un comunicado de prensa oficial confirmaba que los medicamentos desechados representaban casi la quinta parte de un gran robo que fue reportado en la ciudad poco más de una semana antes.

El hecho se produjo tras otro robo el 7 de octubre, en el que 37.956 medicamentos oncológicos, específicamente para uso pediátrico, habían sido hurtados de una bodega en el distrito de Iztapalapa de la Ciudad de México, según la Comisión Federal para la Protección contra el Riesgo Sanitario de México (COPRIFES).

Según C4NoticiasMx, entre 10 y 15 hombres armados llegaron al lugar en cinco vehículos antes del amanecer, y salieron con las drogas dos horas más tarde.

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El medio de comunicación, que tuvo acceso a documentos confidenciales de la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México, afirma además que los hombres armados amenazaron, golpearon y retuvieron a los empleados de la bodega, para luego dejarlos encerrados.

Aunque la bodega pertenece a la farmacéutica privada Novag Infancia, el grupo armado iba tras los medicamentos de uso exclusivo del sector de la salud pública de México.

“Al público en general, se le informa que los medicamentos oncológicos referidos en la presente alerta son para uso exclusivo del sector salud […], por lo que no pueden adquirirse en farmacias particulares, hospitales privados o a través de internet y redes sociales”, anunció COFEPRIS en su alerta sanitaria.

El ente regulador añadió que la ciudadanía debe abstenerse de consumir dichos medicamentos, pues la seguridad de los mismos no puede garantizarse, dado que se desconocen las condiciones de transporte y almacenamiento desde que salieron de la bodega.

El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció luego que los medicamentos robados procedían originalmente de Argentina, y que su adquisición había sido particularmente difícil.

México ha estado importando cada vez más estos medicamentos debido a dificultades de producción en el país, como la presencia de infecciones bacterianas y malas prácticas de manufactura, detectadas por COFEPRIS en las plantas productoras.

Recientemente, en el país se han presentado varios robos de medicamentos, como el atraco en una carretera, en el que se robaron más de 10.000 vacunas contra la gripe para el uso en el sector de salud pública del país, así como el robo de 20 máquinas de diálisis, también en la Ciudad de México.

Análisis de InSight Crime

Si bien este robo fue particularmente llamativo en términos de su magnitud y sofisticación, la escasez generalizada de medicamentos utilizados para tratar enfermedades crónicas indica que hay condiciones para que los desesperados compradores contribuyan a el ya sustancial mercado negro de medicinas en México.

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Andrés Castañeda Prado, coordinador de salud y bienestar de la organización Nosotrxs, ONG que lucha contra la corrupción, dijo a InSight Crime que los robos orientados a abastecer el mercado negro suelen ser de cantidades mucho menores, y que muchos productos robados se destinan al uso en clínicas privadas registradas legalmente.

“Para reducir los costos, las clínicas utilizan suministros robados”, afirma el funcionario de la ONG, quien agrega que tales negocios suelen contar con intermediarios que tienen acceso al mercado negro.

Sin embargo, el volumen de medicamentos robados, junto con el hecho de que estaban destinados al sector de la salud pública del país, indica que el grupo que los robó sabía cuándo y dónde atacar, así como los productos específicos que sustraerían, lo que indica claramente que tuvieron algún tipo de ayuda interna y que ya contaban con un comprador.

Aunque reconoce que este robo fue muy diferente, Castañeda Prado afirma que las condiciones actuales del mercado hacen posibles tales operaciones en México, particularmente dadas las actuales condiciones de escasez.

“Hay un mercado para estos medicamentos, porque si alguien con recursos económicos tiene un hijo enfermo, hará lo que esté a su alcance para encontrar la medicina necesaria”, afirma.

A principios de este año, Nosotrxs publicó un informe sobre las dificultades que han enfrentado las instituciones de salud de México para acceder a medicamentos esenciales, sobre todo los que se utilizan para tratar enfermedades crónicas graves e inmunodeficiencias. El estudio señala que más de una cuarta parte de la escasez de medicamentos registrada en el país se centra en la Ciudad de México.

La administración de AMLO ha sido criticada por la escasez de medicinas que se ha presentado desde el año pasado, cuando hizo cambios en la forma de adquisición de estos productos.

Castañeda Prado asegura que, durante la pandemia del coronavirus, la escasez de medicamentos oncológicos ha aumentado significativamente.

El grupo armado responsable del robo aprovechó esta situación, hurtando unas 3.000 dosis de daunorubicina, un medicamento para quimioterapia que solo puede ser administrado por inyección intravenosa, además de 4.000 paquetes de dacarbacina, que debe ser administrado por un profesional médico suficientemente entrenado, para evitar efectos secundarios adversos.

Si un paciente llega a un hospital con uno de estos productos, aunque provenga del mercado negro, es probable que el médico se lo administre, debido a las semejanzas entre los medicamentos destinados al sector de la salud pública y el que circula en el mercado privado, según cuenta Castañeda Prado.

“Nadie va a cuestionar al paciente. Pueden rasgar la etiqueta o borrarla”, dice, y agrega que, en casos tan graves, los pacientes quizá ya tienen una relación cercana y de confianza con su médico.

“Hay un mercado para estos medicamentos, porque si alguien con recursos económicos tiene un hijo enfermo, hará lo que esté a su alcance para encontrar la medicina necesaria”, afirma Castañeda Prado.

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