Salsa y plomo suenan impunemente en velorio de ‘megabanda’ en Venezuela

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La actuación de un conocido cantante de salsa y pastor evangélico puertorriqueño en el velorio de un miembro de una poderosa ‘megabanda’ en Caracas es una muestra de adónde llega la impunidad de los criminales en Venezuela.

El cantante de salsa Alex D’Castro visitó Venezuela y se presentó el 1 de junio en una cancha en la Cota 905, un populoso barrio de Caracas, donde se realizaba el funeral de dos presuntos delincuentes: alias “Alexito” y alias “Cara Cortada”, miembros de la megabanda liderada por Carlos Luis Revette, alias “El Coqui”, con quien el salsero se fotografió.

Como otro homenaje a los delincuentes que murieron en enfrentamientos contra las autoridades, ráfagas de disparos al aire inundaron el barrio por más de media hora en la “Zona de Paz”, denominada así por el acuerdo al que llegó el gobierno venezolano con las bandas criminales para que estas disminuyeran las actividades delictivas a cambio del cese de operaciones policiales en el lugar.

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Con cargos en su contra desde 2013, alias El Coqui es uno de los criminales más buscados del país y es el líder de la megabanda que controla la Cota 905, desde donde coordina sus actividades criminales.

InSight Crime ha reportado anteriormente la pax mafiosa que mantiene la administración de Nicolás Maduro con la organización criminal de El Coqui, con quien, según fuentes, se reunió en agosto de 2017 la entonces presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Delcy Rodríguez, en una visita a la zona.

Análisis de InSight Crime

La salsa y el plomo que resonaron en la Cota 905 hacen eco del nivel de impunidad con que opera esta megabanda en la capital venezolana, hasta el punto en que con total normalidad contratan a un cantante internacional para homenajear a dos de sus miembros caídos.

En una ciudad como Caracas donde los espectáculos musicales con artistas internacionales han desaparecido debido a la crisis económica y la inseguridad, son las megabandas casi las únicas organizaciones que tienen la posibilidad de contratar y llevar hasta su territorio a un artista internacional. Esto es otra muestra del poder, la influencia y la complicidad gubernamental con que cuentan algunos grupos criminales, como El Coqui.

El alto perfil de El Coqui, quien ha aparecido en varias fotos y videos disfrutando de fiestas a pesar de encabezar la lista de los delincuentes más buscados por la policía judicial de Venezuela, no ha llevado a su captura y es poco probable que lo haga. Se presume que está protegido bajo un acuerdo con miembros del gobierno de Nicolás Maduro, a pesar de los delitos que su grupo continúa cometiendo.

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A esto se suma el tiroteo registrado ese 1 junio, que según la prensa se realizó con armas de alto calibre, lo que confirma la capacidad económica y el poder de fuego que poseen estas bandas en un país donde, para los criminales comunes, disparar una bala es un lujo pagado en dólares.

La declaración ofrecida por el director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, comisario Douglas Rico, confirma inacción de las autoridades ante organizaciones criminales de este tipo, que continúan amparadas en la figura de las “zonas de paz”. 

Un video del medio venezolano Caraota Digital registra la declaración de Rico, quien reduce el hecho a denuncias supuestamente difundidas en redes sociales, y se limita a decir que las cuentas de Twitter donde se difundieron los videos serán investigadas. No habla de investigar el hecho y excusa la acción de los criminales con el argumento de que: “no se reportaron heridos, ni muertos” durante la balacera. Esto evidencia la impunidad con que actúan estas megabandas incrementará, al igual que la magnitud de sus negocios criminales.

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