Santa Lucía es el más reciente paraíso caribeño en convertirse en campo de batalla de pandillas

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La policía de la isla de Santa Lucía ha culpado a las pandillas por una reciente ola de asesinatos y tiroteos, a medida que la región del Caribe sigue siendo afligida por el incremento del narcotráfico y por las violentas y poderosas pandillas callejeras.

Vernon Francois, comisionado de la policía de Santa Lucía, señaló a los medios que la inteligencia policial ha indicado que la actividad de las pandillas estaría detrás de cinco asesinatos y de una serie de tiroteos que se han presentado durante las últimas dos semanas, informó Caribe 360.

Hasta el momento seis personas han sido detenidas en relación con dos de los asesinatos.

Según Francois, la policía ha cambiado su estrategia en respuesta a la amenaza, centrándose en inteligencia específica en lugar de los patrullajes.

Análisis de InSight Crime

La amenaza a la seguridad que representan las pandillas de Santa Lucía no es un fenómeno reciente. Desde por lo menos los años ochenta, las pandillas criminales han competido violentamente por el control del territorio y los ingresos derivados de crímenes como la venta de drogas.

Sin embargo, la preocupación por la violencia relacionada con las pandillas ha aumentado, y a principios de este año el país aprobó una nueva y polémica legislación antipandillas de línea dura, que para los críticos podría criminalizar de forma indiscriminada a la juventud de la isla.

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Santa Lucía no es el único país del Caribe que lucha contra la violencia relacionada con las pandillas. En islas como Jamaica, República Dominicana, Puerto Rico y Trinidad y Tobago, las pandillas han conseguido un enorme poder, combinando el uso inmediato de violencia con la protección que brindan sus contactos en la política y en las fuerzas de seguridad. Las pandillas y su competencia por los ingresos criminales –especialmente los provenientes de las drogas- son los principales impulsores de las altas tasas de homicidios de gran parte de la región. Algunos países continentales del Caribe también sufren, con la reciente ola de asesinatos y las advertencias de una nueva e inminente guerra entre pandillas en Belice.

A pesar de que la influencia de las pandillas tiene una larga historia en muchas partes del Caribe, la amenaza de seguridad que suponen podría aumentar debido a los cambios en el tráfico de drogas en la región. En los últimos años se han presentado numerosas indicaciones de un aumento considerable en el flujo de drogas a través del Caribe, con muchas islas que actúan como puntos de transbordo para la cocaína sudamericana con destino a Estados Unidos y Europa.

Aunque estas rutas son controladas por los traficantes internacionales, las pandillas locales a menudo ofrecen servicios de seguridad y transporte, por los que son bien pagadas con efectivo y armas, o más frecuentemente, con drogas. Esto aumenta la riqueza y poder de las pandillas, y cuando se les paga con producto, también puede contribuir al desarrollo de un mercado local de droga y propiciar una competencia por la pandilla que genere la mayor cantidad de violencia.

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