Confinamiento no dio tregua al saqueo de biodiversidad marina en Latinoamérica

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La intensidad del ecotráfico en Latinoamérica no parece haber cedido durante la pandemia del coronavirus, un periodo en que el contrabando de especies marinas dio muestras de mucha actividad.

Los mecanismos de protección contra el ecotráfico nunca han sido muy fuertes en la región, donde ha sido común la participación de funcionarios de gobierno en el pillaje de especies exóticas y amenazas del crimen organizado contra guardaparques e inspectores. Y desde que se impusieron los confinamientos como parte de la respuesta frente al coronavirus, aun la limitada vigilancia estatal desapareció.

Desde miles de tortugas extraídas de México hasta aletas de tiburón en Ecuador, China parece impulsar la mayor parte de la demanda.

“Aunque China ha mostrado señales de que no sigue recibiendo fauna silvestre, en su condición de principal importador de especies amenazadas, podemos ver que esta actividad se ha mantenido durante la pandemia”, comentó a Conexión Capital el vocero del Centro para la Diversidad Biológica de México, Alejandro Olivera.

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En este artículo, InSight Crime pasa revista a los casos más importantes de ecotráfico marino desde que Latinoamérica entró en cuarentena.

1. Tortugas

Las tortugas y sus huevos han sido históricamente unos de los principales objetivos del ecotráfico en Latinoamérica, y esto se ha ratificado desde la implantación del confinamiento. Es muy probable que la actividad se haya facilitado bastante, pues el descenso de actividad humana contribuyó a la proliferación de colonias de tortugas en toda la región.

El 10 de mayo, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) incautó un cargamento de 15.053 tortugas de agua dulce en el aeropuerto internacional de Ciudad de México, las cuales eran transportadas en cajas de madera y cuyo destino final era China. Las tortugas pertenecían a cuatro especies distintas, todas ellas con protección especial, amenazadas y en peligro de extinción. En ese momento, la mayoría de las tortugas sobrevivían; solo se hallaron 260 muertas.

A finales de mayo, se conocieron informes de que habían muerto 5.167 tortugas más, pues su condición se había deteriorado luego del rescate. Las que sobrevivieron fueron enviadas a centros de atención en los estados de Yucatán y Quintana Roo.

En el estado de Oaxaca, al sur del país, activistas que protegen las tortugas han denunciado un incremento en la extracción de estos animales y sus productos. “Desde el inicio de la pandemia ha crecido el robo de huevos de tortuga. Volvieron las matanzas, se llevan las tortugas del corral de cría”, denunció Sergio Ordaz, organizador de programas de protección de tortugas en Colotepec, Oaxaca, a Conexión Capital.

La escasa vigilancia de las autoridades no ayuda. Según el informe, las inspecciones ya eran esporádicas y ahora casi no exsiten.

2. Aletas de tiburón

El apetito por la sopa de aletas de tiburón en China pareció disminuir. Luego de que la superestrella de la NBA Yao Ming tomara como misión personal crear conciencia sobre el perjuicio ambiental que podía causar la explotación de aletas de tiburón, la demanda nacional y, con ella, la matanza de tiburones descendió significativamente.

Pero entre abril y mayo se hallaron 26 toneladas de aletas de tiburón procedentes de Ecuador en dos contenedores marítimos en Hong Kong, un botín sin precedentes para la ciudad. El cargamento, cuyo valor fue estimado en US$1,1 millones, contenía más del doble de las 12 toneladas de aletas de tiburón halladas en Hong Kong en todo lo corrido de 2019.

Según un agente de protección de especies, las aletas procedían de un estimado de 31.000 tiburones azotadores y 7.500 tiburones de seda, ambas especies protegidas.

Ecuador y Perú han sido el escenario de la matanza generalizada por causa de las aletas de tiburón destinadas a los mercados asiáticos, un tráfico que las autoridades no han podido contener. En abril de 2019, una investigación arrojó que agentes del organismo encargado de vigilar las exportaciones de vida silvestre en Perú presuntamente facilitaban la exportación ilegal de aletas de tiburón.

3. Totoaba

Durante la cuarentena hubo en Hong Kong cifras récord de decomisos de especies marinas procedentes de Latinoamérica. Un mes después de la captura del cargamento de aletas de tiburón, en junio, la ciudad portuaria halló el mayor cargamento de vejigas de totoaba en su historia: 160 kilogramos de vejigas natatorias, extraídas de un estimado de 270 totoabas, habían en el correo por vía aérea desde Los Ángeles. Este solo hallazgo representó más del total de las vejigas de pez halladas en Hong Kong desde 2002, según el departamento de aduanas de la ciudad.

VEA TAMBIÉN: ¿Pueden los criaderos de tortugas y cocodrilos en México reducir el ecotráfico?

La pesca de totoaba es objeto de veda internacional, pero el gran pez sigue siendo blanco de la pesca furtiva en el golfo de California. Su vejiga natatoria, un saco lleno de gas que le ayuda a controlar su flotabilidad, puede valer entre US$20.000 y US$80.000 por kilo en China, donde es un manjar usado en sopas y conocido por sus propiedades medicinales, que se supone ayudan a la fertilidad o a curar la artritis, aunque no hay fundamento científico sobre dichas propiedades.

La pesca ilegal de totoaba también ha llevado a una especie acuática emblemática de México casi inexorablemente al borde de la extinción, la vaquita marina. La totoaba y la vaquita comparten aguas en el golfo de California y los pescadores ilegales regularmente capturan y matan vaquitas en sus redes.

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