Tiroteo en Rio cuestiona estrategia de ‘pacificación’

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Un cruce de disparos en Rio de Janeiro redirige la atención al uso de unidades policiales de pacificación en la ciudad brasileña, una controvertida estrategia para reducir la violencia que ha generado resultados contradictorios desde su implementación en 2008.

La intensa balacera que se desató el 10 de octubre entre la policía y presuntos narcotraficantes de la favela Pavão-Pavãozinho, de Rio de Janeiro, dejó heridos a tres agentes y muertos a tres hombres, según G1.

Según Infobae, el intercambio de disparos comenzó cuando sospechosos narcotraficantes atacaron varias estaciones de policía que hacían parte de la Unidad de Policía Pacificadora (UPP) asignada a la comunidad.

En Pavão-Pavãozinho se instaló una UPP instalada en diciembre de 2009, lo que la convirtió en una de las primeras comunidades marginales de Rio en tener presencia permanente de agentes de policía con entrenamiento especial con la meta de reducir la violencia. La favela alberga alrededor de 10.000 residentes.

Los agentes detuvieron al menos a ocho sospechosos. Uno de los capturados, conocido como “Samuca”, era identificado como un importante narcotraficante en la comunidad y también como el responsable del ataque a la UPP. La policía también decomisó cinco rifles y ocho kilogramos de cocaína, informó Veja.

Durante la confrontación, se cerró el tráfico en el área aledaña, cerraron las tiendas locales y las escuelas terminaron la jornada más temprano. Además de los tiros, los vecinos notificaron por lo menos una explosión.

Los tiros también llegaron a los famosos barrios de Copacabana e Ipanema en Rio, ubicados a varias cuadras de la favela de Pavão-Pavãozinho.

La Policía Militar de la UPP local y un batallón de choque del comando de operativos especiales (Companhia de Operações Especiais —COE—) han mantenido las patrullas luego del enfrentamiento, según G1. 

El secretario de seguridad del estado de Rio de Janeiro José Mariano Beltrame dijo que la policía “cumplió su función” durante el enfrentamiento, y que la UPP y el COE “evitaron una guerra entre pandillas”.

Beltrame, que ha sido secretario de seguridad de Rio por casi 10 años, fue instrumental en la implementación del programa de UPP. Pero, el 11 de octubre, en una decisión que no tuvo que ver con los hechos de Pavão-Pavãozinho, renunció, diciendo que había llegado el momento ” de pasar el relevo”.

Análisis de InSight Crime

Originadas en 2008 como iniciativa de seguridad pública, las UPP de Rio de Janeiro han sido blanco de críticas sobre su capacidad de reducir el crimen en las comunidades de favelas, y si el programa puede servir como modelo para otros países latinoamericanos que padecen la violencia criminal.

Como lo señala un informe reciente de la Oficina en Washington para Latinoamérica (WOLA), las UPP de Rio se implementaron inicialmente en favelas más pequeñas y fáciles de controlar con resultados en general positivos durante los primeros años de formación de la estrategia. Hacia 2015, las UPP se habían ampliado a 38 de las favelas de Rio, y el personal de las UPP había crecido a más de 9.500.

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Pero, como lo documenta WOLA, las UPP han enfrentado dificultades en su expansión a las favelas más violentas y de mayor tamaño. Esto incluye retrocesos por grupos criminales, entre los cuales el asalto a las bases de UPP en Pavão-Pavãozinho fue solo el último de varios choques que se han presentado en las favelas “pacificadas”.

Anteriormente, esos choques provocaron respuestas endurecidas de los agentes de seguridad, lo que desembocó en críticas e inquietudes relacionadas con los derechos humanos por la demasiada militarización y el abuso de fuerza de las UPP. Por ejemplo, Pavão-Pavãozinho fue testigo de intensos disturbios contra la policía antes de la Copa Mundo 2014 luego de policías de la UPP supuestamente golpearan a un hombre hasta dejarlo muerto.

Quien reemplace a Beltrame heredará una compleja situación de seguridad, y tendrá la tarea de poner bajo control los indicadores de violencia de la ciudad, actualmente en deterioro. En este contexto, el próximo secretario de seguridad de Rio puede verse abocado a mirar más allá del programa de UPP para encontrar soluciones.

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