Traficantes de México y China hacen su agosto con vejigas de pescado

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La vejiga natatoria de un pez en peligro de extinción, que solamente se captura en México, produce decenas de miles de dólares en los mercados negros de China, donde los traficantes de ambos países promueven este comercio ilegal.

El comercio internacional de este gran pez, una especie de roncador llamado totoaba, está prohibido, pero suele ser cazado ilegalmente en el Golfo de California, según un informe de Elephant Action League (EAL), un observatorio sin ánimo de lucro de los crímenes contra la vida silvestre.

Se cree que tres criminales en México están detrás del comercio de totoaba, un pez muy apetecido en Asia por su bolsa de aire, o vejiga natatoria. Ellos encuentran cazadores ilegales en San Felipe y Santa Clara, dos pueblos de pescadores, y luego llevan las vejigas de pescado crudas a ciudades como Tijuana y Mexicali, donde los comerciantes chinos se encargan de secarlas, procesarlas y finalmente contrabandearlas al sur de China.

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El kilo de vejiga natatoria seca, llamada “buche”, puede valer entre US$20.000 y $80.000 en el mercado negro. La demanda de buches proviene de su uso como un opulento negocio o regalo de bodas en China, además de que es una valiosa inversión. Utilizadas como ingrediente en sopas, las vejigas natatorias tienen supuestamente beneficios medicinales y son consideradas todo un manjar.

Una operación en diciembre pasado, llevada a cabo por funcionarios de aduanas chinos, permitió la incautación de 444 kilos de buches de totoaba secos, que se cree valen cerca de US$26 millones —lo que evidencia lo asombrosamente grande y lucrativo de este comercio ilegal de vida silvestre—.

Análisis de InSight Crime

Aunque es poco probable que alguno de los grupos criminales dominantes de México esté involucrado en el comercio de la totoaba, se ha sabido de traficantes de drogas que han encontrado la manera de beneficiarse del mismo.

Según el informe de EAL, los tres criminales detrás del comercio de totoaba han estado relacionados con el tráfico de drogas.

El informe señala que un traficante le pagó al Cartel de Tijuana para que le permitiera pasar las vejigas natatorias por áreas bajo control del grupo.

El año pasado, las autoridades arrestaron a un operador del Cartel de Sinaloa que también supuestamente traficaba drogas y totoaba. Sus vínculos con el grupo criminal facilitaron el tránsito de las vejigas natatorias a Asia, según un informe de El Universal.

Los criminales mexicanos y chinos confluyen en México en torno al tráfico de totoaba.

La investigación de EAL señala que los comerciantes chinos, aunque al parecer no conforman una mafia, están involucrados en la exportación de otros productos de comida de mar ilegal. El informe dice que uno de esos comerciantes se conoce como “anciano chino”, un grupo de empresarios al frente de “empresas legales e ilegales”.

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La totoaba no es el único producto de la fauna silvestre protegida utilizado por el crimen organizado en Latinoamérica. La cacería ilegal de jaguares y pumas para la exportación a China es un negocio lucrativo en Bolivia, donde una piel sin procesar vale el equivalente a varios salarios mensuales promedio. Las aletas de un solo tiburón les pueden representar hasta US$100 a los pescadores de Perú o Ecuador. Un kilogramo de aleta de tiburón cuesta US$700 en Asia.

Si bien los funcionarios de protección de la vida silvestre de México y China han estado luchando contra el comercio de la totoaba por más de un lustro, las incautaciones siguen aumentando.

Hasta que la sobrepesca acabe con las poblaciones de totoaba, sus vejigas serán apetecidas por los ricos consumidores chinos dispuestos a pagar altos precios, y este comercio seguirá ofreciendo oportunidades para las redes criminales chinas y mexicanas.

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