La reciente incautación de 563 minas antipersonales en el departamento de Chocó, Colombia, presuntamente pertenecientes a Los Gaitanistas, se suma a sospechas de que el poderoso grupo criminal está copiando tácticas de guerrilleros.
El pasado 22 de mayo, el ejército de Colombia encontró una “fábrica” de producción de minas antipersonales que, dice, pertenece a Los Gaitanistas, también conocidos como Clan del Golfo, Urabeños y Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), en la zona rural de Riosucio, en el límite con el Urabá antioqueño y cerca de la estratégica frontera con Panamá, reportó El Colombiano.
Las autoridades lograron decomisar 563 de estas minas que estarían listas para ser sembradas en territorios que el grupo se disputa con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). También hay fuertes sospechas de que el ELN ha sembrado minas antipersonales como parte de este mismo conflicto.
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El general Juan Carlos Ramírez dijo: “Pretendían [las minas] ser usadas por las AGC para cubrir sus corredores para la salida del narcotráfico por el norte del Chocó, de la pasta base de coca y el clorhidrato de cocaína”.
Los artefactos servirían también para atemorizar a la población civil ubicada en la frontera entre los departamentos, debido a los enfrentamientos que desde 2018 libran los dos grupos para ganar el territorio antes controlado por las desmobilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), según informó El Tiempo.
Análisis de InSight Crime
Hasta la firma del Acuerdo de Paz entre el gobierno de Colombia y las FARC en 2016, el país era el segundo del mundo con mayor sembrado de minas antipersonales. Desde entonces, la tendencia fue en bajada hasta el 2018, cuando el número de víctimas volvió a repuntar.
La Oficina del Alto Comisionado Para la Paz, entidad oficial encargada del desminado en Colombia, reportó que entre 1990 y el 31 de marzo de 2019 hubo 11.735 víctimas de minas antipersonales en todo el país. De estas, 2.293 murieron y 9.442 resultaron heridas.
Aunque las cifras habían disminuido en el 2016, cuando se registraron 89 víctimas y el 2017, cuando hubo 57, en el 2018, se documentó un drástico aumento de un 300 por ciento, según información de la Cruz Roja.
Mientras el gobierno reconoce en ese año 178 víctimas, el organismo internacional habla de 221 casos. En lo que va de 2019 se han registrado 58 casos.
Aunque un gran número de municipios en Colombia, se han registrado como libres de minas antipersonales, los departamentos de Chocó y Antioquia, siguen siendo las regiones más afectadas.
Esto es porque todavía hay presencia de las minas que habían sido sembradas por las ya desmovilizadas FARC y porque actores como las AGC están recurriendo a esta táctica, dejando a comunidades enteras confinadas en sus territorios.
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El hecho de que las AGC estén implementando este artefacto puede ser una evidencia más del reclutamiento de disidentes no desmobilizados de las FARC por este grupo, como InSight Crime la documentado desde 2017, y que sean estos experimentados milicianos los que fabrican los explosivos para su nuevo bando.
Así, si bien el número de víctimas disminuye, el problema de las minas antipersonales parece no extinguirse.