Víctimas dicen que la policía Nicaragüense tortura a los prisioneros

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La policía de Nicaragua está involucrada en graves violaciones a los derechos humanos, según los testimonios recogidos por una organización de derechos humanos, destacando que el abuso de autoridad constituye una gran preocupación ya que compromete incluso a los miembros más ejemplares de las fuerzas policiales.

Prisioneros nicaragüenses le manifestaron a una organización de derechos humanos que la policía los hizo jugar a la “ruleta rusa” –cuando un revólver está cargado con una bala y el cilindro es girado antes de disparar, dejando el destino del prisionero al azar–; y casi estrangulan a un prisionero con un condón, y además estuvieron a punto de enterrar vivo a otro, según la primera entrega de una serie de dos partes publicada en el diario nicaragüense La Prensa.

El informe añade que también se producen abusos más “típicos”, que incluyen golpes y patadas en la cara y otras partes del cuerpo. Y, en otro informe de La Prensa, una víctima declaró que la policía vertió ácido sobre sus pies luego de haberlo detenido a él y a otros manifestantes durante una protesta en las calles, exigiendo saber si el dinero de sus actividades políticas provenía de “(…) la derecha, o los americanos (…)”.

Un funcionario de la organización no gubernamental conocida como el Centro Nicaragüense de derechos humanos (CENIDH), que narró los abusos cometidos durante las investigaciones, interrogatorios y detenciones masivas, informó que en 2012 se presentaron 600 denuncias de abusos de la policía, y una cifra similar en 2011.

Hasta ahora la policía no ha respondido a las acusaciones.

Análisis de InSight Crime

Aunque la policía de Nicaragua se mantiene como un modelo para la seguridad regional, los informes de abusos con los prisioneros arrojan luz sobre las grietas en un cuerpo policial descrito por la directora de la Policía Aminta Granera, el año anterior, como “preventivo, proactivo y profundamente conectado a la comunidad”.

Según Robert Orozco, analista de seguridad, la policía nicaragüense abusa de su autoridad con los prisioneros porque creen estar “por encima de la ley”, y por la falta de supervisión de una autoridad superior.

La presunta tortura de prisioneros nicaragüenses es sólo un ejemplo de un fenómeno patente en toda la región. Un informe de mayo de 2012 de la Comisión Interamericana de derechos humanos (CIDH) destacó una tendencia similar hacia el uso de la tortura como medio para obtener información de los prisioneros en Brasil, Ecuador, México y Paraguay. En Brasil, un video de la policía abusando de los prisioneros fue lo que aparentemente desató una serie de ataques incendiarios en febrero.

Otro importante problema regional en el tratamiento de los reclusos es el hacinamiento, lo que incide en la falta de control de las autoridades y posibilita la aparición de economías violentas del mercado negro y “micro-estados” dirigidos por jefes prisioneros en las cárceles de Honduras y Venezuela. En una cárcel de El Salvador, cuya capacidad está cuatro veces por encima de lo normal, la pandilla Barrio 18 controla la vida diaria y dirige las operaciones de extorsión (vea el reportaje en video de InSight Crime realizado en la prisión).

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