Vínculos entre Bolivia y Sinaloa sugieren expansión del cartel de México

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Un piloto boliviano dado de baja, mientras trataba de sacar cocaína por vía área desde Perú, presuntamente estaba vinculado el Cartel de Sinaloa, lo que sugiere que los carteles mexicanos se están asentando en las rutas de tráfico en Europa a través de Bolivia y Brasil.

Ángel Roca Rivera fue asesinado en un tiroteo con la policía antinarcóticos peruana cuando intentaba despegar con 270 kilos de cocaína de una pista clandestina en la región de Pasco, en el centro de Perú, informó El Comercio. Dos sicarios peruanos fueron capturados posteriormente durante la operación.

Según fuentes de las fuerzas de seguridad consultadas por el diario peruano La República, Roca trabajaba para un grupo con sede en Bolivia, que está afiliado al Cartel de Sinaloa de México. Las fuentes dijeron que él realizaba hasta cuatro vuelos semanales, moviendo cocaína que era producida en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). Las drogas luego fueron trasladadas a Brasil antes de ser exportadas a Europa.

Análisis de InSight Crime

El corredor de narcotráfico, que mueve la cocaína peruana hacia Brasil a través del “puente aéreo” de Bolivia, es ahora una ruta bien establecida para las drogas que están destinadas al gran mercado interno de Brasil y para exportación al mercado europeo en auge.

Sin embargo, esta ruta se asocia más comúnmente con los narcotraficantes colombianos y las bandas brasileñas, como el Primer Comando Capital (PCC), que han estado expandiendo su papel en el narcotráfico transnacional.

El mercado europeo también está tradicionalmente más asociado a los traficantes colombianos, quienes han tenido conexiones de larga data con la mafia italiana, especialmente los principales actores en el comercio de la cocaína regional: la ‘Ndrangheta.

El hecho de que el piloto boliviano parezca haber estado trabajando para el Cartel de Sinaloa sugiere que los mexicanos están ahora abriéndose camino en esta ruta. También añade peso a las preocupaciones de que los carteles mexicanos están buscando ampliar su influencia en Europa.

La ruta de Perú a Brasil está lejos de casa para los mexicanos, y la expansión hacia Europa implica la creación de nuevas redes, en lugar de depender de las operaciones de suministro y distribución firmemente establecidas en Estados Unidos. No obstantee, con el consumo de cocaína reduciéndose en Estados Unidos y aumentando en Europa, la expansión podría resultar lucrativa para los mexicanos, y como han eclipsado a los colombianos como los principales actores en el comercio mundial de cocaína, son más que capaces de tomar el control de nuevas rutas y mercados.

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