El número de vuelos con drogas detectados en Colombia ha caído en un 99 por ciento en la última década, lo que indica que el intensivo programa de interdicción aérea del país ha dado sus frutos, mientras que el tráfico aéreo florece en los otros dos productores de cocaína, Perú y Bolivia.
Las autoridades de Colombia han identificado sólo seis vuelos con drogas desplazándose a través del espacio aéreo del país en lo que va de 2014, en comparación con los 700 vuelos detectados en 2004, informó RCN. La oficina de prensa de la Fuerza Aérea Colombiana confirmó estas cifras con InSight Crime.
Según RCN, las autoridades atribuyeron la reducción de vuelos con drogas a un aumento en la vigilancia aérea en el país, así como a los acuerdos de interdicción aérea con otros países de la región.
Mientras tanto, las rutas por río y mar se han convertido en la principal forma en la que los traficantes colombianos sacan las drogas del país, informó RCN.
Análisis de InSight Crime
La drástica reducción en los vuelos con drogas desde Colombia apunta a un ambiente desfavorable para los traficantes para mover drogas por vía aérea -un método que los traficantes prefieren cuando es posible, ya que es más barato y menos riesgoso que el transporte terrestre o acuático. Esto se encuentra en marcado contraste con los años ochenta cuando el Cartel de Medellín traficó grandes cantidades de cocaína fuera de Colombia por vía aérea hacia el Caribe y Estados Unidos.
El uso de radares para detectar aviones con drogas ha estado acompañado de una política de derribo de aviones sospechosos de traficar drogas. Colombia también ha firmado acuerdos con otros países de la región, como Panamá y Honduras, para combatir el tráfico aéreo de drogas.
Otros dos principales productores de cocaína de la región -Perú y Bolivia- han sido lentos en adoptar la tecnología de radar, y esto ha ayudado a facilitar la aparición de un puente aéreo que es utilizado para traficar al menos 200 toneladas de base de coca desde Perú a Bolivia cada año. La falta de tecnología de radar también ha sido un problema para otros centros de drogas regionales como Honduras y Paraguay.
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Mientras el programa de interdicción aérea en Colombia ha sido un éxito en el país, hay evidencia de que ha ayudado a impulsar las operaciones aéreas de narcotráfico hacia Venezuela -el "efecto cucaracha" que es comúnmente visto en el comercio de drogas, en el cual el problema se desplaza en lugar de ser resuelto. Por otra parte, Colombia podría estar subestimando su continuo tráfico aéreo: en 2012, el ministro del Interior de Guatemala dijo que más de 70 aviones con drogas de origen colombiano habían ingresado al país cada año.