Los Rastrojos

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Los Rastrojos nacieron de la poderosa organización del narcotráfico del Norte del Valle, y se convirtieron en una de las organizaciones criminales trasnacionales más poderosas. Sin embargo, han sufrido fuertes golpes con la captura o entrega de sus principales líderes.

Después de la rápida expansión a partir de 2006, los Rastrojos han experimentado desde 2012 divisiones internas, y han perdido su liderazgo y cohesión nacional. Sin embargo, han seguido operando en células más pequeñas y localizadas, y se sabe que están presentes en Ecuador, así como en Venezuela. El grupo se dedica principalmente a la exportación de cocaína a los mercados internacionales, así como a la extorsión, la minería de oro y el secuestro a nivel local, y mantiene rutas de la droga en la Costa Pacífica hacia Centroamérica, así como mueve cocaína hacia Venezuela.

Orígenes

Los Rastrojos aparecieron por primera vez en 2002, como el brazo armado de Wilber Varela, alias “Jabón.” En ese momento, Varela estaba peleando contra un rival en el Cartel del Norte del Valle, Diego Montoya, alias “Don Diego,” y el ejército privado de Montoya, los “Machos.” El lugarteniente de Varela, Diego Rastrojo, reclutó a los primeros miembros, y el grupo tomó su nombre. Más tarde, en un intento por participar en las negociaciones de paz entre el gobierno y los grupos paramilitares, el grupo se autodenominó Rondas Campesinas Populares (RCP). Los paramilitares, bajo la bandera de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), firmaron un acuerdo de paz en 2004, y terminaron de desmovilizar sus tropas en 2006. Sin embargo, el gobierno no permitió que la RCP participara en las negociaciones.

A medida que los Rastrojos crecieron, Varela comenzó a perder el control sobre sus antiguos cargos. En 2008, fue asesinado por Javier Antonio Calle Serna, alias “Comba”, y Diego Rastrojo, después de que intentara evitar que ellos expandieran sus operaciones en los departamentos al norte de Colombia, Santander y Norte de Santander. Tras la muerte de Varela, su antiguo brazo armado creció hasta convertirse en un jugador poderoso en los negocios del narcotráfico, la extorsión y el secuestro. 

A partir de 2006, los Rastrojos dejaron su tradicional centro de operaciones, a lo largo de la costa Pacífica, y comenzaron a expandirse, primero hacia la región cafetera de Quindío, Risaralda, y Caldas, y luego hacia el fronterizo departamento de La Guajira, al norte de Colombia, y finalmente terminaron operando en más de un tercio de los 32 departamentos de Colombia. Un poderoso aliado del grupo fue Daniel Barrera Barrera, alias “El Loco”, quien junto a los hermanos Comba y Diego Rastrojo, fue parte de la Junta original de los Rastrojos. El Loco Barrera mantuvo sus operaciones en los departamentos de Meta y Guaviare, al oriente del país, y estuvo a cargo del tráfico internacional, mientras que Diego Rastrojo comandó a los Rastrojos rurales, y los hermanos Comba trabajaron en las áreas urbanas como Cali, manejando sus redes de sicarios. Mientras el grupo mantuvo su bastión tradicional en el Valle del Cauca, se expandió hacia los vecinos Nariño y Cauca, y profundizó las alianzas con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Para 2010, podría decirse que los Rastrojos habían llegado a convertirse en el grupo criminal más poderoso de Colombia. 

Sin embargo, el grupo colapsó en 2012 con la caída de tres de sus principales líderes. Javier Calle Serna, alias “Comba”, se entregó a Estados Unidos en mayo de 2012, y Diego Pérez Henao, alias “Diego Rastrojo”, fue capturado el mes siguiente y extraditado a Estados Unidos en agosto de 2013, por cargos de tráfico de drogas. En septiembre de 2012 el Loco Barrera fue capturado en Venezuela y en octubre de 2012, el hermano de Comba, Luis Enrique, también se entregó a las autoridades de Estados Unidos, dejando al grupo sin un líder claro. En un nuevo golpe para el grupo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos puso sanciones a los Rastrojos bajo la Ley Kingpin a principios de 2013, mientras un sicario clave del grupo, que operaba en Cali, fue capturado en Ecuador en agosto de 2013.

Sin embargo, el grupo ha seguido operando en células más pequeñas y localizadas en todo el país, pero especialmente en sus bastiones del Valle del Cauca, Nariño y Norte de Santander, así como en Ecuador. 

Modus operandi

Los bastiones de los Rastrojos se encuentran principalmente en la zona en donde se formaron: los departamentos del Valle del Cauca y Cauca a lo largo de la costa pacífica (vea el mapa). También hacen presencia en Antioquia, Bolívar, Cesar, Chocó, Córdoba, Nariño, Norte de Santander, Putumayo, Santander y Valle del Cauca; y han establecido una presencia y llevan a cabo  operaciones de narcotráfico en Venezuela y Ecuador.

Rastrojos español

El grupo ha siempre sido un poco descentralizado debido a la naturaleza de su distribución geográfica, creando inestabilidad al interior de la organización por su fuerte dependencia de los altos mandos en los mandos medios, y la necesidad de delegar podere a los bajos mandos. 

Se diferencian de otros grupos criminales colombianos en que no necesariamente tratan de controlar cada parte de la cadena de distribución de la droga, operando, en su lugar, a través de alianzas estratégicas. Estas alianzas incluyen el trabajo con grupos guerrilleros y ex paramilitares de derecha para mover su producto. También concentra sus fuerzas en los puntos de embarque, especialmente en la frontera con Venezuela, y el Océano Pacífico. Ambos puntos les da control sobre las drogas que ellos transportan o los químicos que necesitan traer al país.

Durante varios años, los Rastrojos han llegado a un acuerdo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en los departamentos del Cauca y Nariño. Más recientemente, hicieron un acuerdo similar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en algunas partes del país. Ambas alianzas dan a los Rastrojos un acceso directo a la base de coca –la materia prima para la cocaína– a precios muy baratos. El otro principal aliado de los Rastrojo, Daniel Barrera Barrera, alias “El Loco,” llegó a similares acuerdos con las FARC en algunas áreas, antes de su captura en Venezuela en septiembre de 2012. Juntos, los Rastrojos y Barrera obtuvieron una enorme ventaja competitiva, una que también dio lugar a fuertes asociaciones con los carteles mexicanos.

Los Rastrojos y Barrera movieron la cocaína en lanchas rápidas y semi-sumergibles, desde el lado de sus operaciones en el Pacífico, y en aviones por del lado venezolano. En el lado venezolano, los aviones parecen volar hacia el norte, sobre territorio venezolano, con el fin de evitar los radares colombiano, hasta que están cerca de República Domincana. Luego, se dirigen hacia el occidente hasta llegar a Honduras o Guatemala, donde aterrizan y descargan los narcóticos, los cuales continúan su viaje hacia el norte.

Por el lado de la ejecución, los Rastrojos dependen de su experiencia, conexiones y reclutamiento. Su larga lucha con los Machos les ha dado los medios para operar en las áreas rurales y urbanas, donde han puesto una serie de milicias e informantes. También han infiltrado la policía, muchos de ellos socios del grupo de larga data, desde los días del Cartel del Norte del Valle, y el ejército, con la ayuda de Barrera, quien tenía muchos informantes y aliados dentro de la institución. Por último, han reclutado bien, añadiendo una gran cantidad de jóvenes y experimentados soldados de las ahora desaparecidas AUC.

El modelo de negocio de los Rastrojos, de buscar alianzas estratégicas, no siempre funciona. Ellos han estado luchando contra los Urabeños, una banda rival que opera en el noroccidente de Colombia, cerca de la frontera con Panamá. Aunque una tregua se estableció en 2011 la región del Bajo Cauca en Antioquia, esta se rompió a medida que los Rastrojos se fragmentaban y las luchas entre ambos grupos escalaron a medida que los Urabeños se abrían paso hacia el Valle del Cauca y el norte del país.

Los Rastrojos estuvieron divididos internamente, incluso antes de la pérdida de Comba y Diego Rastrojo, con una división entre los seguidores de Comba y su hermano, los Calle Serna, y los de Diego Rastrojo. La pérdida de estos jefes dejó al grupo sin un líder claro, lo que a su vez ha causado la pérdida de miembros. Fuentes de la policía colombiana creen que las filas del grupo se han reducido en un 20 por ciento en los últimos años, dejando al grupo con sólo 1.600 miembros. Con los Rastrojos en declive, se cree que grupos como los Urabeños están preparados para tomar ventaja de su debilidad y se mueven en su territorio.

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