Los Meleán

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Por más de 40 años la banda de los Meleán ha sido una de las mafias protagonistas del escenario criminal de Zulia, al occidente de Venezuela.

Su auge delincuencial estuvo presidido por el liderazgo de su histórico líder, Antonio Meleán, quien durante varias décadas utilizó la fachada de exitoso empresario para cubrir sus negocios clandestinos.

Después de su muerte en 2008, la hegemonía criminal que los caracterizó durante varios años empezó a ser disputada por varias bandas de orden local que estaban en busca de las rentas criminales de la región. En algunos casos, la magnitud de estas disputas ha llegado a tal nivel, que los efectos colaterales de violencia se están empezando a sentir en el vecino país de Colombia.

Historia

Al mejor estilo de la mafia siciliana, los Meleán construyeron una empresa criminal con raíces familiares que se ha mantenido vigente por más de cuatro décadas en el estado de Zulia. Homicidios, venganzas, corrupción y negocios ilícitos, hacen parte de una larga lista de acontecimientos que marcaron el antes y el después del crimen organizado en el occidente venezolano.

El prestigio criminal de este grupo tiene sus raíces en la “Matanza de Santa Barbara”, uno de los episodios más violentos de Zulia, ocurrido en la década de 1970. El asesinato de Rodolfo Meleán, hermano de Jesús “Chucho” Hernández Meleán, reconocido ganadero de la parroquia de Santa Barbará, municipio de Colón, fue el inicio de una pugna y venganza familiar en contra de la familia rival de los Semprún Cedeño.

Los Meleán lograron de esta forma apropiarse de varios territorios y recursos, que dieron pie a la consolidación de una estructura criminal causante de múltiples casos de extorsiones y asesinatos a lo largo y ancho de Zulia. Detrás de este ascenso delincuencial estaría Antonio Jesús Meleán Vergel, también conocido como “Antonito” o “El Viejo”, un productor agropecuario que se volvió intocable gracias a la cercanía que mantenía con importantes figuras políticas. Su poder era tal, que los gobernadores y mandatarios locales de los años 80 y 90 debían contar con su beneplácito para ejecutar ciertas operaciones policiales.

El desenlace de la vida de Antonio Meleán iba a llegar en 2008. El 27 de diciembre de ese año, un día después de su cumpleaños, un grupo de sicarios lo abordaron al frente de una barbería y acabaron con su vida. Las autoridades locales y los mismos Meleán responsabilizaron a Daniel David Leal Prieto, alias “Danielito”, quien era su guardaespaldas y llegó a ser considerado como un hijo para Antonito.

La muerte del líder de los Meleán representaría el surgimiento de una organización liderada por un antiguo socio de negocios de Antonito, José Luis Leal Rangel. Leal decidió articular una nueva estructura criminal bajo su mando y desafió el poderío de los Meleán en Zulia. Fue así como empezó una oleada de violencia sobre los municipios de La Cañada de Urdaneta, Santa Rita, Cabimas, San Francisco y Maracaibo, ubicados sobre las inmediaciones del Lago de Maracaibo, la cual debilitó considerablemente a los Meleán y que hasta el día de hoy se mantiene vigente.

Después del deceso de Antonito, quien quedaría a la cabeza de los negocios del clan Meleán, sería Nelson, su hermano menor. No obstante, su tiempo como líder, iba a estar atravesado por una intensa confrontación con José Luis Leal, quien logró encontrarlo y asesinarlo en marzo de 2012 en la ciudad de Santa Marta, en Colombia.

Con el asesinato de Nelson Melean en Colombia, se abría un espacio para la llegada de una nueva generación a la cúpula de esta mafia familiar. Tirso Antonio Meleán Castellanos, alias “Tirsito”, hijo de Antonito, sería el heredero elegido de asumir las riendas de la banda criminal con mayor reconocimiento en Zulia hasta ese entonces.

Su llegada, significó un cambio sustancial, en donde el legado de los Meleán entraba en una carrera por su supervivencia. El grueso de la estructura de este grupo había perdido gran parte de sus hombres en la disputa contra Los Leal, provocando la llegada de nuevos lugartenientes que no eran de las entrañas de la familia, pero que servían como piezas clave para garantizar el fortalecimiento de la organización. Entre los casos más recordados, está el de Helí Heberto Fernández Chamut, alias “El Chamut”, antiguo integrante de la policía regional de Zulia, quien se incorporó a las filas de los Meleán como jefe de sicarios.

En diciembre de 2018, Tirso fue capturado en el estado de Texas, Estados Unidos, por presunto tráfico ilegal de armas. Posteriormente, su hermano, Bernardino Meleán Frontado, conocido como “Willy Meleán”, había capitaneado por un lapso las operaciones del grupo en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, ganando popularidad por el uso de redes sociales para intimidar a sus víctimas y adversarios. No obstante, Willy Meleán fue abatido por las autoridades colombianas el 6 de noviembre de 2020 en el municipio de Sabana Torres, departamento de Santander en territorio colombiano.

Liderazgo

La cabeza del clan de los Meleán durante los años 80 y hasta 2008 fue Antonito Meleán, principal responsable de haberle dado el estatus al apellido de esta familia y la reputación en todo Venezuela. Su muerte, no solamente significó la pérdida más importante que ha sufrido la organización en toda su historia, sino que también, ha traído un cambio generacional que no goza de la misma supremacía criminal del pasado.

Tirso Meleán y su hermano, Willy Meleán, asumieron el liderazgo de la organización criminal desde el asesinato de su padre. No obstante, Tirsito hoy en día está en prisión en Estados Unidos mientras que Willy terminó asesinado en Colombia.

El actual líder de la organización es Jefferson José Nava Jiménez, conocido como “Y. Nava” o “Jet Nava”, antiguo lugarteniente de Willy Meleán. En el pasado fungió como gatillero al servicio de Albis Saúl Cepeda Casanova, alias “El Puchungo”, otrora jefe de sicarios de los Meleán. Jet Nava aparece frecuentemente en redes sociales exhibiendo armas y dinero, y es ahora el hombre que está en la punta de la pirámide de la organización.

Geografía

El estado de Zulia es el territorio insignia donde los Meleán históricamente han operado y es el lugar donde su reputación ha trascendido en el tiempo. Los inicios de esta organización están relacionados con una disputa familiar en la parroquia de Santa Bárbara, municipio de Colón, en donde los Meleán ejercieron dominio durante varios años. No obstante, su hegemonía territorial en esta zona se vio truncada por las políticas de expropiación del expresidente Hugo Chávez, obligándolos a instalar su eje de operaciones en otra zona del estado.

Tiempo después, el municipio de Santa Rita, localizado sobre la Costa Oriental de Lago de Maracaibo (COL), se consolidó como su principal bastión operacional. En esta misma región, los Meleán tienen presencia en los municipios de Miranda, Cabimas y Simón Bolívar. Adicionalmente, hay células armadas importantes que operan en la capital, Maracaibo, y en el municipio limítrofe con Colombia, Jesús Enrique Lossada.

Su presencia en zona fronteriza les garantiza el uso de corredores ilegales que no solamente han servido para desplazar a sus miembros, sino también el paso de sus actividades delictivas hacia territorio colombiano. Autoridades colombianas han identificado el accionar de esta organización en varias zonas del país. Bogotá, Ibagué, Barranquilla, Santa Marta y Cartagena, han sido los territorios donde la presencia de los Meleán está ligada con cobros extorsivos, ajustes de cuentas, prostitución y microtráfico.

Aliados y Enemigos

La balanza de alianzas y enemistades que los Meleán han maniobrado durante varias décadas está más inclinada del lado de las rivalidades que del de las amistades.

La megabanda de Los Leal, ha sido la organización con la cual han mantenido un mayor número de enfrentamientos y con quienes hoy en día mantienen una intensa disputa por el control de rentas y zonas estratégicas de varios municipios ubicados en las inmediaciones del Lago de Maracaibo.

Prueba de esta enemistad, es el conflicto existente con Erick Alberto Parra Mendoza, alias “Yeico Masacre”, aliado de Los Leal y quien ejerce presencia en los municipios de Santa Rita y Cabimas. Dicha rivalidad se ha expandido a varios territorios en Colombia como Barranquilla, Ibagué, Santa Marta y Bogotá, donde las autoridades han reportado al menos doce enfrentamientos armados entre los dos grupos.

Adicionalmente, autoridades de orden local y nacional también se han convertido en enemigos de los Meleán. Omar Prieto, elegido gobernador del estado de Zulia en 2017, se ha encargado de emplear a las fuerzas de seguridad regionales para perseguir directamente a los miembros de la organización, en un escenario donde han involucrado directamente a Prieto con los Leal.

El Tren del Norte también es considerado como un rival criminal de los Meleán. El asesinato en 2020 de Hugo Enrique González Rico, alias “Kike,” tercer cabecilla del Tren, en Puerto Colombia, Barranquilla, fue el resultado de un atentado orquestado por los Meleán. Ambas organizaciones han estado ligadas al control de las plazas de microtráfico Colombia y Venezuela.

Perspectivas

Una de las principales características que tenía la familia Meleán bajo el liderazgo de Antonito, era su maniobrabilidad entre los mundos de la legalidad y la ilegalidad, la cual le garantizó durante varias décadas la favorabilidad de autoridades locales. Sin embargo, desde su muerte, esta relación se invirtió y pasaron a convertirse en los principales objetivos de seguridad por las autoridades locales.

Si bien el escenario que enfrentan los Meleán no es el más favorable, es importante mencionar que aún la fama de su apellido y su reputación criminal sigue infligiendo miedo y zozobra sobre los pobladores del occidente de Venezuela. Las extorsiones, robos y sicariatos en gran parte de la COL cuentan con la firma de una organización criminal que ha logrado perdurar por varias décadas en Venezuela.

Mientras Tirso siga en prisión en Estados Unidos, la silla del líder estará ocupada por primera vez por una persona que no sea del linaje familiar, lo que supone un vacío de legitimidad significativo que puede dar pie a una disputa entre los diferentes rangos medios por el liderazgo del grupo.

 

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