Wilexis Alexander Acevedo Monasterios, alias ‘Wilexis’

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Wilexis Acevedo es el líder de la megabanda homónima que ha gobernado el barrio José Félix Ribas, el más grande de la violenta barriada de Petare al este de Caracas, desde al menos 2017, con entre 150 y 200 hombres en sus filas.

Es buscado por las autoridades por extorsión, secuestro, robo y microtráfico de drogas. Además, el mandatario venezolano Nicolás Maduro lo con la Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos como parte de la Operación Gedeón, aunque no se conocen pruebas que respalden dicho señalamiento.

Historia

La carrera criminal de Wilexis inició cerca de 2003, y poco a poco fue creciendo en influencia y actividades criminales hasta que en 2013 formó una pequeña banda dedicada a secuestros, robos y sicariato. Su banda convivió en Petare con en operativos policiales. A medida que las bandas grandes fueron desmanteladas, la de El Wilexis ganaba fuerza y logró sobrevivir operativos policiales en su contra. Para 2017, la banda empezó a perfilarse como la más fuerte del barrio José Félix Ribas.

Habitantes del José Félix Ribas has comentado a InSight Crime que el crecimiento de Wilexis fue permitido por el alcalde de la localidad, José Vicente Rangel Ávalos, quien resultó electo para dirigir el municipio Sucre, donde se encuentra Petare, a finales de 2017. InSight Crime no pudo verificar este hecho ni la existencia de un vínculo entre ambos.

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Más allá del papel del alcalde, otros factores permitieron que la banda de Wilexis tomara el poder del José Félix Ribas, entre ellos la falta de presencia policial en el barrio, ya sea por lo mal armada que está la fuerza pública a comparación del arsenal que maneja la banda, o por órdenes de las directivas. Habitantes del barrio aseguran que es una “zona de paz” de facto donde la policía no puede entrar, siguiendo las reglas del plan implementado por Rangel Ávalos en 2013 cuando era viceministro de seguridad.

El fortalecimiento de Wilexis lo llevó a conseguir el control social de la comunidad y usurpar funciones del Estado. Wilexis se convirtió en juez y verdugo ante problemas vecinales, políticas locales e incluso realización de eventos en el sector. Ante los ojos de muchos habitantes, el criminal es una suerte de “Robin Hood” que da regalos a los niños y ayuda a las familias necesitadas con cajas de alimentos subsidiadas por el gobierno. También se encarga de la seguridad del sector, evitando los robos y crímenes menores contra habitantes, así como castigando a quienes los cometan. Aunque no hay cifras oficiales, que bajo la figura de Wilexis la violencia haya disminuido en el barrio de José Félix Ribas.

De hecho, la comunidad ha protestado en tres oportunidades en los últimos años ante presuntas ejecuciones extrajudiciales, entre otros abusos policiales, cometidas por la unidad de Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana, y han alegado que Wilexis los ha protegido de estas acciones, por lo que exhortaron a las autoridades a designar oficialmente al barrio como zona de paz. Sin embargo, fuentes indicaron que los habitantes fueron forzados por la banda a llevar a cabo las protestas.

En enero de 2019, cuando el presidente de la Asamblea Nacional se proclamó como presidente interino, la comunidad del barrio José Félix Ribas protestó a su favor. Ante la represión de cuerpos de seguridad, la banda de Wilexis salió a enfrentarlos, lo que puso al criminal en la mira del régimen de Maduro, junto a otras dos bandas que actuaron de manera similar.

Entre abril y mayo de 2020 Wilexis vio su territorio disputado por un criminal llamado Chistian Rene Tovar Uribe, alias “El Gusano”, quien se rumoró fue enviado desde la cárcel de Tocorón para tomar el barrio donde solía operar, aunque esta información no fue confirmada. El enfrentamiento armado entre ambas bandas duró casi dos semanas.

El 6 de mayo, en medio del enfrentamiento, el presidente Nicolás Maduro acusó sin mayores pruebas a Wilexis de haber fingido el enfrentamiento como una distracción a la Operación Gedeón que sucedió durante esos días en complot con la DEA y con el presunto financiamiento de un narcotraficante llamado Richard Cammarano. En la misma comunicación Maduro pidió a sus ministros la captura de Wilexis.

Tras la alocución de Maduro, el medio de comunicación NTN24 recibió un audio de un hombre que se identificó ser Wilexis quien negaba lo dicho por el mandatario y alegaba no tener contacto con la DEA ni interés de la salida de Maduro del poder. Dos días después las FAES realizaron un operativo en el barrio José Félix Ribas para buscar a Wilexis, pero el resultado fue la ejecución extrajudicial de 13 personas.

El 14 de mayo una comisión del Cuerpo de Investigaciones de Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) asesinó a El Gusano en un enfrentamiento, lo que puso terminó el episodio de disputa a Wilexis. Aunque en varios operativos en suburbios de Caracas mataron a miembros de la banda, el pran no fue encontrado, pues se presume se escondía de las autoridades.

Wilexis regresó al José Félix Ribas en julio 2020, donde permaneció manteniendo un bajo perfil por cinco meses, hasta que en noviembre un operativo de las FAES presuntamente lo encontró y logró herir, pero pudo escapar nuevamente. Cuatro miembros de la banda resultaron muertos.

Actividades criminales

La banda de Wilexis está involucrada en esquemas de secuestro y extorsión, además de controlar el microtráfico en las áreas bajo su control. Las extorsiones son cobradas a los comerciantes informales de la zona, a quienes exige una “vacuna”, como se le conoce al pago en Venezuela, por ofrecerle seguridad.

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Las víctimas de secuestro son frecuentemente ubicadas en Caracas o sus alrededore y retenidas en casas de los criminales dentro del barrio. Mientras los montos de extorsión pueden rondar los US$30 mensuales según comerciantes y habitantes de la zona dijeron a InSight Crime, en los secuestros pueden exigir hasta US $20,000, aunque estos últimos no son tan frecuentes.

Geografía

Petare resulta un territorio estrátegico para la banda, ya que lo densamente poblado, las intricadas escaleras y pasadizos laberínticos facilitan el escape de los criminales a otras zonas cuando ocurren operativos policiales. La megabanda está presente en aproximadamente 20 zonas de Petare. En el barrio José Félix Ribas se encuentra su mayor influencia, especialmente desde la zona 6 a la 10. También tiene presencia en los barrios aledaños, como Maca, Barrio Unión, La Bombilla, Simón Bolívar, y 24 de Marzo.

Miembros de la banda de Wilexis han usado como refugio los suburbios de Caracas, como Los Teques y Guatire, en donde efectivos policiales han encontrado a miembros.

Aliados y enemigos

Ya que Wilexis es uno de los recientes jugadores en el panorama criminal de Caracas, a comparación de otras bandas que llevan más tiempo controlando sus territorios, son pocas las alianzas que se conocen de la banda. Se presume que existe una suerte de pax-mafiosa con no llevó a cabo operativos para enfrentar al criminal. A pesar del intento de líderes comunitarios para mediar con el alcalde durante el enfrentamiento de mayo a favor de la banda, no está claro si dicha alianza continúa tras las declaraciones del gobierno y los recientes operativos.

Perspectivas

A pesar de la fuerte narrativa oficial en contra de Wilexis, el hecho de que continúe libre puede ser evidencia de la indiferencia del gobierno hacia la banda, dado que el control de una importante parte de la más grande y violenta barriada del país podría ser de beneficio para Maduro.

Es probable que los enfrentamientos con El Gusano hayan servido como intimidación a Wilexis ante sus acciones de aparente apoyo al líder opositor en las protestas del 23 de enero 2019, cuando la banda enfrentó a los efectivos de seguridad que amedrentaron a los manifestantes.

Sin embargo, Wilexis se mantiene en la mira de las FAES, la unidad que más ha perseguido a los miembros de la banda, aunque en contadas ocasiones y sin mucho éxito. El último enfrentamiento ocurrido en noviembre de 2020 reafirmó la voluntad de la cuestionada fuerza policial de acabar con la banda. De hacerlo, más allá de la postura del gobierno, sería un logro que podría beneficiar la reputación de las FAES, que hasta los momentos tampoco ha tenido éxito en enfrentar a otras megabandas en Caracas y solo continúa reuniendo denuncias de violaciones de derechos humanos.

La captura o muerte de Wilexis dejaría un vacío de poder en Petare que probablemente alimentaría una disputa entre las pequeñas bandas del área por el control del territorio y llevaría nuevamente la violencia al barrio, un escenario que el gobierno de Maduro y la administración municipal de Rangel Ávalos probablemente no quieran enfrentar, y por el cual podrían preferir tolerar al líder y permitirle continuar operando como a tantos otros grupos de Caracas.

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